TEORÍA DE LA GRAVEDAD
No es lo mismo la explosión de un cuerpo celeste
atravesando un manto de gases que espesan
y confunden que una manzana roja cayendo
de una cabeza en medio de un circo.
El objeto es directamente proporcional al producto
de su masa y aceleración.
Una idea debe estar contenida por una trama,
sin jamás perder movimiento.
El pensamiento se precipita de cierta estación
para activar un diseño,
una mancha en el mar que contiene información
o la huella adulta en el lodo de la infancia.
La aceleración constante hace posible la floración
la suma de todas las tardes de otoño da como resultado, otro color con su propia tristeza.
Luego un liviano rayo de luz entibia los cuerpos.
Nada es casual.
El levantamiento de una población en una zona periférica de la ciudad la renuncia
de un funcionario público
el suicidio de un poeta
el cierre de una revista
el nacimiento de un hijo
la muerte del padre
la angustia de los amigos
la expansión y la concentración del dinero.
Nada de eso es incierto, el desarrollo
como puente entre el nacimiento y la muerte.
La conciencia dormida, la valentía, la cobardía.
El amor y el odio
La gravedad de las cosas es la gravedad
de nuestras ideas,
El peso del cielo sobre nuestras cabezas,
inevitable atracción a volver a la tierra
y ser el recipiente que contuvo un poco de aire
movido por aire, por ejemplo:
el reflejo de las alas de una mosca a media tarde
o las notas a pie de página.
La letra pequeña se distancia de su objeto,
millones de kilómetros alejados
de nosotros mismos sin dejar
de pensar al otro como un sueño.
ALUCINACIÓN PARCIAL DE LA MEMORIA
Esta vela apenas atraviesa lo que alumbra
y no es Lenin el que aparece en aquel cuadro
es la llama que diminuta se abre camino
cuando sentados en la penumbra buscamos
en los bolsillos; porque sin lugar a dudas
en los bolsillos se olvidan los pasajes
a esos lugares que nunca visitaremos;
pero que sin embargo guardamos con devoción
como si en las casas los emblemas del recuerdo
fuesen melodías que se tocan y resplandecen
como el rostro de Lenin incandescente
sobre el piano.
Y la mirada no mira si no se voltea hacia dentro
como el calor de las fogatas que reproducen
expresiones anteriores a nosotros.
Es la puerta que nunca termina por abrirse,
pero que se asoma para vernos
desde el otro lado - siempre hay otro lado-
Del cielo además caen cosas
que sin saber solemos cargar
en nuestras espaldas.
¿Pero cómo recordar sin estrellarnos
contra los cristales?
¿Cómo calzar esto con lo otro sin averiarnos demasiado?
Sólo sé que ésta vela apenas atraviesa
lo que alumbra y no es no es mucho el contorno
de la mirada son fragmentos
entre párpado y párpado
irrupciones del pasado, incontrolables hipos
que insisten en salirse de uno
pequeñas aldeas de la memoria
que terminan por dejarnos sentados
a oscuras aguardando que esa puerta
se cierre totalmente con los dedos
en medio amoratándonos
el último hueso que nos queda.
EL TEMPLO HA ABIERTO SUS PUERTAS
La Virgen del Rocío yace agrietada por los cuatro costados, la línea de sotos ha pasado
del verde oscuro ha un amarillo crepúsculo.
La lluvia en las esquinas de los techos y sus puntas torcidas destilan como timbales, madera húmeda,
palo santo, olor a leña quemada. El bosque de letras,
el gran libro de agua abre sus islotes, archipiélagos, viento blanco, escarcha. Me froto las manos, el templo ha abierto sus puertas. La cabeza rasurada, el kimono desteñido y los pies juntos, el mentón paralelo,
uno las manos, dejo caer mi ropa y saludo al sol,
el musgo prolifera. El maestro llega con el té de jazmín a tiempo.
Namasté. Hoy ha comenzado la primavera,
Allegro y los pianissimos escurriendo desde las cornisas. El cuervo reconfigura su vuelo se detiene
en el aire, reposa en una estaca de arrayan.
El bosque de letras, el templo, la reescritura
de los sotos. El verde limón, el limonero.
El olor a leña quemada, bajo la vista, mis ojos permanecen abiertos. El té de jazmín abre las fosas nasales, la garganta se despeja, el silencio encuentra su lugar en otra parte. Una flauta dulce caracolea notas, luego las siete campanadas,
la Virgen del Rocío, el libro de agua, el sol,
a reflexología, el calor, el vapor, el brote
de lo nenúfares, la curvatura del puente japonés.
Paseo con mi bastón de punta nacarada.
La escudilla huele a romero, las cuatro estaciones sucediendo simultáneamente. Un arcoíris se marca
de a poco en el cielo, la nieve cesa, la escarcha
se quiebra con los primeros rayos de sol,
el paso de las sombras de las nubes.
Saludo al sol con los empeines pegados al piso,
luego de un salto cruzo las piernas por el arco
de mis hombros, doy gracias y bebo mi té de jazmín, rodeo la porcelana con la tibia yema de los dedos,
mis pies ahora son una voluta de raíces azules,
mis brazos abiertos y quebrados se mecen
con el viento, escucho a los queltehues graznar rasantes en la hierba.
Mientras un bosque húmedo despierta dentro de mí.
UN DIBUJO ACORRALADO POR LA SOMBRA
Lo real ha invadido lo real
como un libro que siempre se abre
en el mismo poema
versos peatonales de doble vía,
puntos de fuga
que se instalan sobre estas páginas corregidas
desde la generosidad.
Frutas o hierbas que recolectamos
para masticar de otro modo las pérdidas.
Lo real ha invadido lo real
el olor de la página en blanco y su doble textura
la oscuridad de la letra que tiñe el vacío más allá
o más acá de los bordes del oficio.
La lucha cuerpo a cuerpo en que interpretamos
ciertos sonidos huellas dactilares o partituras
un dibujo acorralado por una sombra
que se diluye en el punto final.
INFLEXIONES
Ábrele las piernas a ese libro de tapa dura
que está sobre la mesa
y escucha las letras que caen barranca abajo
hasta llegar al poblado
en que las voces pierden sus formas.
Gira la llave de la primera línea
baja el volumen del entusiasmo
que la sombra de tu sombra se deje caer
sobre ti y garabatee con sus manos frías y sucias
bocetos de poemas que enciendan la mesa
de tu casa amueblada.
Escucha el rechinar de cadenas sobre las baldosas
del verso cuando tragas y tragas este silabario
hecho de esquirlas como la vajilla quebrada
de una novia frígida y furiosa.
(El castillo del inconsciente donde las ventanas
se abren de golpe y los interruptores se prenden
y apagan).
Pero la memoria arde en algún lugar de tu mente
como fogatas esparcidas vistas desde el aire
como maletas en llamas después de un accidente aéreo.
Un paneo lento que puede llegar hasta el primer plano de tu dedo
cuando aprietas el gatillo y el arma no dispara.
Porque vinieron varios antes decididos
a explotar su lengua por los cuatro costados
dispuestos a lo volarse los sesos con la plasticidad de una gota
que se desplaza ligera por los balcones del cuerpo.
Permíteme entonces
enterrar suavemente el lápiz labial
en la comisura de tu boca
despejar la garganta y restregarme
los ojos para sentir cómo se azota
el cielo sobre mi cara.
TEMAS DE FONDO
El lado derecho y el lado izquierdo
El ángulo agudo del yo
La contemplación cómo investigación
El golpe teatral de la protesta
La espina de la mente
La autoridad del pesimismo
El origen de la violencia
La mortificación de la montaña
La bolsa de valores de la culpa
La malla de la transparencia
Las minúsculas dimensiones del asombro
Las oscilaciones del foco
La fórmula de la sangre o la ortografía del cuerpo
La repetición del imperio
La realidad visible
La banalidad de la villa
Los paseos sobre la otra hierba
La opacidad de la superficie
Los testimonios de la juventud
El extraordinario escándalo de la mezquindad
Los temas de fondo
El elefante sobre la tortuga
La piel de un tigre desplomado
El retrato del artista
La frecuencia del crepúsculo en el cielo
El mismo retrato ahora resquebrajado
La costura de la costra
La desconfianza del oído
El hacha de la dicha
El milagro del modelo
La disciplina del contrato
La incesante deuda
El escalofrío de la palabra
El cheque en blanco
La actualidad del instante
El paraguas roto de la huella
La crueldad del exceso
La desmedida del detalle
El fuego atizado de la envidia
Los trastornos del sueño
Los temas de fondo
La avería del contrato
El bolsillo irreversible de la deuda
Las monedas vencidas de la escuela
Los vagones de la nostalgia
El boxeo de la letra
La mancha de café de la servilleta
El protector bucal sobre la lona
El flash de la duda
La sala de espera del dentista
El dorso de la mano
Los discos de oro del fracaso
El murmullo de la yerba
El catálogo de la astucia
El punto de partida del turista
Los pinceles anchos de la mirada
Los anteojos propios de la piedra
El desgastado jabón de la voz
La punta del lápiz incrustada en el vidrio
El plano puntiagudo del apunte
Los esfuerzos escolares de la imprenta
El mármol blanco de la cripta
El entresuelo de los años
El cuarto estelar de la abulia
Los temas de fondo
πre
OBRA:Nadie Lee del Otro Lado(2001)
Zen Para Peatones(2004),
Peces de Colores(2006)
Ejercicios De Enlace(2007)
Jardines Imaginarios(2010)
Hebras Viudas(2011)
Dos Cubos de Azúcar(2014)
Arial 12(2018)
RÍOS√2022
(Fuente: Marcel Sepúlveda Ríos)
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