domingo, 10 de julio de 2022

Anne Carson (Canadá, 1950)

 

 

 

 

De "La belleza del marido" 


Dale la vuelta al marido y muestra el lado oculto. Una carta que escribió desde Río de Janeiro.
¿Por qué Río de Janeiro? No es algo que valga la pena preguntar.
Llevábamos separados tres años pero no estábamos aún divorciados.
Aparecía en cualquier lugar.
Podía contar con que mentía si preguntabas por qué. De lo contrario no podías contar con nada.
Cuando digo oculto
quiero decir gracioso.
Las lágrimas de un marido nunca están ocultas.
Río, 23 de abril
No entiendo el tinglado este de la lingüística.
Hazme llorar.
No me hagas llorar.
Lloro. Lloras. Nos echamos a llorar.
Viajar estúpido trabajo gastar dinero es lo que me fuerzo a hacer.
Carioca.
Estoy en un apartamento en Río con unos brasileños que discuten
sobre cómo funciona una lavadora.
En media hora se olvidarán del tema y saldrán a cenar
dejando la lavadora en llamas.
Volverán de la cena para encontrarse la ropa quemada,
se darán golpes en la cabeza
y decidirán que de hecho compraron
una secadora que no saben como funciona.
Acabo de ir a ver esa máquina. Es en efecto una lavadora en llamas.
Y ahora qué pasa. Tú y yo.
Tenemos esta profunda tristeza entre nosotros y se expresa con tanta frecuencia que ya no
la distingo del amor.
Tú quieres una vida limpia yo vivo una sucia vieja historia. Bien.
No te sirvo de mucho sin ti yo verdad.
Te quiero aún.
Me haces llorar.
Hay tres cosas importantes en esta carta.
Primero
su simetría:
Hazme llorar… Me has hecho llorar.
Segundo
su casuística:
motivos cosmológicos, fuego y agua, dispuestos justo antes de hablar de amor
para fundamentarlo con asociaciones del eros primordial y de la discordia
Tercero, no tiene remitente.
No puedo responder. No espera respuesta. Qué quiere entonces.
Cuatro cosas.
Pero de la cuarta huyo
casta e ingeniosa.
 
 
 
Anne Carson - La belleza del marido: un ensayo narrativo en 29 tangos

 

(Fuente: Liliana Hayat)

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