Ayer

LA LLUVIA
Ayer dormí mucho tiempo. Soñé que estaba muerto. Veía mi tumba. Estaba abandonada, cubierta de malas hierbas.
Una anciana se paseaba entre las tumbas. Le pregunté por qué no cuidaba la mía.
-Es una tumba muy antigua –me decía-. Mira la fecha. Ya nadie conoce a quien está enterrado aquí.
Yo miré. Era el año en curso. No supe qué responder.
Cuando me desperté, ya era de noche. Desde la cama veía el cielo y las estrellas. El aire era transparente y agradable.
Andaba. No había nada más, solo la caminata, la lluvia, el barro. Mi pelo y mi ropa estaban mojados, no llevaba zapatos, andaba descalzo. Tenía los pies blancos, su blancura contrastaba con el barro. Las nubes eran grises. El sol aún no había salido. Hacía frío. La lluvia era fría. El barro también estaba frío.
Andaba. Me encontraba con otros peatones. Todos andaban en el mismo sentido. Eran muy ligeros, como si no tuvieran peso. Sus pies sin raíces no se herían nunca. Era el camino de aquellos que han abandonado su casa, que han abandonado su país. El camino no llevaba a ninguna parte. Era un camino recto y ancho que no tenía fía. Atravesaba montañas y ciudades, jardines y torres, sin dejar rastro alguno. Cuando uno se volvía, había desaparecido. Solo había camino delante. A ambos lados se extendían inmensos campos fangosos.
El tiempo se desgarra. ¿Dónde encontrar los descampados de la infancia? ¿Los soles elípticos paralizados en el espacio negro? ¿Dónde encontrar el camino volcado hacia el vacío? Las estaciones han perdido su significado. Mañana, ayer, ¿qué significan esas palabras? Solo existe el presente. En un momento dado, nieva. En otro, llueve. Luego hace sol, viento. Todo es ahora. No ha sido, no será. Es. Siempre. Todo a la vez. Ya que las cosas viven en mí y no en el tiempo. Y en mí, todo es presente.
Ayer fui a la orilla del lago. El agua ahora está muy negra, muy oscura. Todas las noches embarcan entre las olas algunos días olvidados. Van hacia el horizonte como si navegasen por el mar. Pero el mar está lejos de aquí. Todo está muy lejos.
Creo que pronto me curaré. Algo se romperá en mi interior o en algún lugar en el espacio. Partiré hacia alturas desconocidas. Solo existe la cosecha en la tierra, la espera insoportable y el silencio indecible.
Traducción de ANA HERRERA

Ayer. Barcelona. Libros del Asteroide. 2021. Págs. 87-89.
(Fuente: La Mecánica Celeste)
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