martes, 19 de enero de 2021

Mark Strand (Canadá, 1934 - EEUU, 2014)

 

 




El vestido

Si te tiendes en la colina luminosa
con las manos de la luna en tus mejillas,
tu carne oscura en los blancos pliegues del vestido,
no oirás al topo extender con pasión
la longitud de su tiniebla, ni al búho
disponer sabiamente de la noche, ni al poema
llenar tu almohada con plumas azules.
Pero si escapas del vestido y te diriges a la sombra,
te hallará el topo y también el búho y el poema,
y caerás en otra oscuridad, y te encontrarás a ti misma
haciéndola y rehaciéndola. Hasta que sea perfecta.

 

The Dress

Lie down on the bright hill
with the moon’s hand on your cheek,
your flesh deep in the white folds of your dress,
and you will not hear the passionate mole
extending the length of his darkness,
or the owl arranging all of the night,
which is his wisdom, or the poem
filling your pillow with its blue feathers.
But if you step out of your dress and move into the shade
the mole will find you, so will the owl, and so will the poem,
and you will fall into another darkness, one you will find
yourself making and remaking until it is perfect

 

(Fuente: Ada lírica)

 

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