miércoles, 14 de diciembre de 2022

Mafhud Massis Díaz (Chile, 1916 - 1990)

 


VEINTISÉIS AÑOS 
 

A veces me pregunto de qué pecho virgen he mamado, en que oscuro rincón del bosque negros becerros concertaron
mi venida,
en que instante la eternidad sorteo mi nombre,
qué ángel sostiene todavía la espada
 
que hace veintiséis años oscila sobre mi corazón. Tengo negros los ojos y a veces soy misterioso como un llaver como una llave de alacena que guarda mis espectros y amados
fantasmas,
como una llave que abre todos los postigos y me deja solo. Yo habría construido mi castillo sobre una gota de agua, pero hay ángeles con alas en que velan larvas y podridas serpientes,
atándome la médula con crudas alimañas,
como a un pez resbaladizo y selvático destruyendo
su especie
Tantas veces alzándome sobre el naufragio de mis lámparas, tantas veces soplando sobre los corimbos muertos en la madrugada,
tantas veces he cavado una tumba para enterrar a Dios, tantas veces bebiendo la amarga saliva de los lobos, tantas veces haciendo un pedernal con mis rodillas para alumbrar mi alma, tantas veces vociferando como un gallo a la eternidad..
Tantas veces sorda.
 
 

AGONÍA DEL HOMBRE 
 

Los que habéis comido alguna vez con los muertos, maldecid esta noche,
de un hombre que agoniza, en que el sudor espeso lo mismo que los huesos horribles de un fantasma, me acorrala la vida.
Un saco de cabellos viscosos me ahoga, recortados de las cabezas sentadas en los sepulcros,
de cabezas tendidas en un principio,
incorporadas después por algún terremoto de la tierra.
 
Pero la muerte tiende sus largas tuberosas, abriéndose oculto camino, llegando hasta los reptiles
duermen
y resuellan dentro de mí,
para poder respirar del fondo de mis visceras.
A veces pienso que soy la camisa de un moribundo, algún cadaver clavandole banderas a un toro amarillo, la espina dorsal de un murcielago.
 
Si supieras que los dioses me arrojan flores,
restos de tumbas envenenadas, que negra nave prospera en mi sangre su nocturno calado,
tú vendrías podría reírme de la muerte como
un gran animal sagrado, enterrando en tu vientre mi cabeza de hurón entristecido.
Pero no llegas, tú llegas en la hora de los celestes gallos.
En esta noche sus crestas se habrán caído cual hojas otoñales.
 
 
 

LUKÓ
 

¿A qué anticuario robarías esos ojos?
¿Que caballero muerto, con su túnica negra,
camina bajo tus pestañas,
llenando el aire de aves de cetrería?
Tus ojos, puñales fríos,
o milanos sentimentales cuando aletean sobre mi corazón,
niños vagos llevando grandes cinerarias
en este atardecer en que me arrastro. 
 
Oh, tú que escarbas en mi pecho cada noche,
arráncame estas hormigas del alma, arráncame
la lengua.
Extiende el ramaje de tus ojos, defiéndeme
de los espectros de la cámara roja.
 
Bajo mi plexo vuelan mortuorias mariposas,
caen sobre el terciopelo,
o me llaman sentándome desde la ventana.
¡Envuélveme!
Me desplomo con la mandíbula rota,
entre hierros y muertos sin paladar y tú desciendes
sosteniendo la estatua de Apolo, su rama eternamente verde,
salvando el sueño, la quimera
que vive aún en el pánico de tus ojos
como un hurón de oro,
bajo la gacela oscura. 
 
 

¿HACIA DÓNDE CAVÁIS?
 

¿Hacia dónde caváis, desventurados mineros?
Ya no queda más luz
y las vacas han parido tres veces sobre vuestras tumbas
Un lejano galeón viene sonando,
y en el subsuelo arrastra su cruel ferretería, clavando siempre, clavando a mi corazón,
como un sarcófago que se abriera en medio de la tempestad de la noche.
Quizá habéis perdido el lugar, yo vivo solo, solo con mis ojos abiertos como dos gotas de coñac en la niebla.
 
Hay otra vecindad más pura,
otras casas más grandes con sótanos huecos para vuestra angustia.
Yo vivo solo.
No bebo otra agua que el sudor que cae de mi velludo pecho, de esta húmeda soledad,
más oscura que una entente de sombras.
 
Pero no os vayáis, acaso vuestro paso no sea sino el llamado remoto de mis huesos la restauración de mi heredad en otra patria en otra altura,
donde el corazón duela menos.


Curatoría
Appmsrperfomance22
√ MAFHUD MASSIS DÍAZ
POETA1916-1990
CHILE
 
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)

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