HACIA ADELANTE
Yo quería detenerme,
me volvió a impulsar,
pasados árboles negros,
sin embargo bajo los árboles negros
yo quería parar un poquito,
me impulsó de nuevo,
pasando verdes prados,
sin embargo junto a los verdes prados
yo sólo quería parar,
me impulsó de nuevo,
pasando pobres casuchitas,
en una de esas casuchitas
yo querría parar,
observando su pobreza,
y cómo su humo
se eleva calmadamente hacia el cielo,
ahora me gustaría parar por un buen rato.
Dije esto y me reí,
el verde de los prados se rió
el humo se elevó sonriendo humosamente,
me impulsó una vez más.
BP
[El término que utiliza Walser para la frase-eje de este
poema es trieb, el mismo que utilizara Freud para deno-
minar a la pulsión y diferenciarla del instinto. La pulsión
como algo que empuja (drive, en inglés), impulsa, justa-
mente, como en la impulsión, la compulsión, la repetición.]
Y SE FUE
Él se quitó suavemente el sombrero y se fue,
así se dice del hombre que es caminante.
Peló a los árboles de sus hojas y se fue,
así el austero viento de otoño.
Ella repartió sus clemencias con una sonrisa
y siguió su camino real, la reina.
Noche tras noche golpeó a la puerta
y se fue, esto de un corazón roto.
A su corazón él apuntó sollozando y se fue,
así se dice del hombre malogrado.
RM
AL LADOHACIA ADELANTE
Tomo un paseo; me lleva
un poco lejos, un poco ancho
y a casa; entonces sin
sonido ni palabra, solo,
estoy al lado de mi mismo.
RM
CUPLÉ
Soy vergonzosamente negligente al no haber leído un
solo tomo de Marcel Proust;
hasta este día no conozco ni el más pequeño pedacito de
lo que este eminente hombre ha producido.
Me crucé con algunas ilustraciones de las Casas Augsburg
Fugger en una revista en alguna parte
y en relación con ellas me inundó el floreciente estado
de los asuntos comerciales Germanos.
La silla de la que una chica acaba de levantarse, yo ví,
mis amigos, prácticamente extasiado
sin ninguna otra razón que el placer que contiene en su
inherente tendencia a prestar servicio.
En una iglesia escuché a un cantor cantar, tan indeciblemen-
te precioso fue que siento que debo confesar
que me sentí al principio austero y puro como nieve recién
caída, entonces de pronto
ablandado, como si me evaneciera.
Recibí una desconcertante carta esta mañana, el autor de la
cual estaba profundamente ofendido.
Sobre la fuerza de su contenido, que no pretendía apaciguar,
caí rápida y profundamente dormido.
La tensión entre los deseos de la vida y la urgencia creativa
raramente me han indispuesto;
la naturaleza y un vaso de vino en una taberna rural han sido
suficientes para equilibrarme en mí más bien amablemente.
Tolstoi murió de este displacer: que la vida que él amó ya no
la saboreaba;
para él, la simple tragedia, la seca comedia de un poeta-prín-
cipe como Shakespeare rencoreaba.
Oh, la florida inmortalidad de Heinrich Heine, el hombre ha-
bía de verdad sido tan incompletamente.
Mientras que Miss Vida Social le reprochaba, lo llamaba co-
rrupto, con la Dama Más Allá él estaba limpio.
RM
Retrato de RW hecho por su hermano Karl
FUENTE
Luzius Keller. Modern and Contemporary Swiss Poetry.
Dalkey Archive Press, 2012. Las versiones en inglés co-
rrespoden a Burton Pike (BP) y a Reinhard Mayer (RM)
La versión original en alemán, es Gedichte und Dramole-
tte. Verlag Helmut Kossodo, Genf & Hamburg, 1971.
(Fuente: Idiomas olvidados)
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