El Retrato
A Andrea Sáiz y Gabino Alejandro Carriedo
En el revellín de la chimenea hay un retrato,
y dentro una mujer que pintada parece.
Mujer dibujada en la orilla del fuego
-ella misma orilla,
ella misma fuego-
en actitud de súplica elevando
sus brazos amarillos
que apenas tienen aire que abrazar.
El retrato es el centro de un jardín con palabras
donde habita un hombre que optó por el silencio.
El silencio es su culpa, el monstruo
de la oscura esquina del retrato,
negra fauce que canta en las espaldas
y un dolor de siglos en el hombro nos deja.
Un hombre contempla en el invierno
el jardín que fue previo a su derrota.
El hombre que besa un cuadro con mujer
que de pronto aparece, el hombre
que no sabe morir aunque el reloj se pare.
Conocido jardín con ángeles arcádicos,
ángeles que abate el desamor
con sus hachas melladas y filosas,
espíritus doblados
por el peso de la culpa en el jardín perdido.
Paisaje que respira casi por piedad.
Como la vida.
De Un rostro en el jardín (2000)
(Fuente: Poesía de El Toro de Barro)
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