PROCESIÓN FÚNEBRE DE PAUL CELAN
Lo hallaron nueve o diez días después.
Por aquí pudo haber flotado su cuerpo,
delante de la cabeza de Orfeo,
que iría recitando el kadish río abajo
con un cuórum de espíritus errantes.
Habrá imaginado que la pregunta
con que nos invitó a leer cada poema:
«¿De dónde viene y hacia dónde va?»
sería la misma que se harían
quienes lo buscaron en la incertidumbre de los días,
la que recuerda una extranjera
mientras se revuelven los dolientes
en la corriente del Sena, el 22 de junio de 2016.
*
Las velas tiemblan antes
de apagarse
como ojos antes de llorar
no hay diferencia
entre el fuego y el agua
en óvalos pequeños
LA POESÍA SEGÚN GOYA
Suplicar en la llaga —
en el punto donde el perro
se hunde en la arena.
PÁJARO DE FUEGO
Dejé entrar a un pájaro de fuego.
Apagué la luz
para vaciar el espacio
y solo verlo a él.
Voló sin quemar el silencio,
un pájaro
de llamas inofensivas.
Si el fuego no se propaga,
el agua no puede
apagarlo, dijo la bruja.
Desafiante,
me mojé las manos
y le rocié el ala que más ardía.
Ahora guardo
un pájaro herido
que no come de mi mano
en una caja de madera
que no se quema.
LIBRO
Esta piedra vibrante, extraída del caos,
guarda la pasión
de quien es infiel a lo creado.
*
Podría leer una hora más sobre Emily Dickinson, o quizás uno de sus poemas. Mejor trataré de olvidar
uno para asombrarme de nuevo y hacerle miles de preguntas. ¿En qué aguas pescas las palabras?
¿Mientras esperas a que muerdan el anzuelo, te distraen las medusas que flotan alrededor?
¿Las muerdes tú primero? Empecé a escribir este poema para olvidar uno tuyo y el oleaje nos
aproximó. Mira lo cerca que estamos: el barco averiado en que saliste a pensar se hunde justo aquí
y no sé si nos salvamos.
TU BARCO
Para Andrés
Para enviarte un barco de papel
puedo dibujarlo o hacerlo en origami,
pero ninguna de estas formas haría sobrevenir
el barco más tuyo.
Llegaría solo un barco
al que te sería fácil poner un nombre,
guardar en un cajón y mostrar a tus amigos.
Para enviar el barco tuyo
lo mejor que puedo hacer es desviarlo.
Así no sabrás qué forma tiene,
si es de los que parten, de los que llegan,
si flota o está hecho solo para hundirse.
Para que siempre sea ese barco tuyo
que como tú, a ti mismo,
siempre esperas.
(Fuente: Revista Altazor)
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