UN POEMA DE EL DESIERTO Y EL ORO
XVII.
habría que conjurar una flota bravía para sofocar las huellas
habría que carcomer los fustes del desgarro, el aleteo de la ley y de la ira
habría que desdecir la púrpura, el vértigo, el incipiente
misterio de la aurora, la brecha ebúrnea del sueño, las
albricias
habría que disputar laureles, tronos, crucifijos,
confundir mensajero, oráculo, tirano y plaga
desviar el vuelo de los buitres y retorcer el cuello
de las madres, ateridas, santas madres, siempre
siempre secándose las manos
que trastrocar habría la trama
incidida en la piedra, urdida
en tinta, en bronce, en el añil
tanta pequeña voz zumbando engaño y fraude
tanto entimema de sangre hurgando bajo el faldón
habría que
habría
que desfacer aporías, puentes, traducciones, vórtices
de vacuidades
y demoler la trampa el poderoso
andamiaje
del desprecio y del miedo
una vez
y otra
y otra
cada una
para izarse
leve
y cierta
y luminosa
esclarecida en sí
y de sí
primera y mágica
Mercedes Roffé
El desierto y el oro
Ril editores
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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