NO ES NECESARIO...
No es necesario cerrar los ojos para saberse piedra del laberinto de un dios que cada noche recoge su manutención.
No es necesario cerrar los ojos para entender que el rigor mortis o señal inexpugnable...
Sí para oír los latidos que razonan tu secuencia. Tu ritmo arterial, tu ritmo venoso crujen a cada segundo. No hay cordilleras que amansen este vaivén de días, soles y breviarios que relatan el placer de un recorrido.
La frialdad del cadáver se impone. También la caricia materna o anfitriona.
Ser culpable de vida.
(Fuente: Carlos Vitale)
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