Castillo de naipes
Castillo de naipes
Hay ojos que me observaron siempre,
y me vi sentado tantas veces
frente al eterno juego del agua y las rocas
sintiendo el viento en los eucaliptos
o gozosamente ajeno en calles de otros sitios
o abrazando convencido, diciendo convencido lo que dije,
actuando los días convencido,
como escenas de una construcción.
Y los ojos estuvieron siempre ahí, callados,
testigos, conscientes: ese fue siempre el silencio,
esa fue siempre la inquisición.
Aún Ignoro quién soy. Sólo conozco el personaje,
la espuma de mí, el efímero castillo
tejido por el tiempo.
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