jueves, 6 de abril de 2023

Atila Luis Karlovich (Bogotá, Colombia, 1953)

 

POEMA DE LAS DOS ALMAS

 

          Zwei Seelen wohnen, ach!, in meiner Brust,
                                 Johann Wolfgang von Goethe
 
 
vine al mundo con una buena voz
y una boca grande en la que cabían fácil dos lenguas
para hablarlas ambas
con el mismo gozo
y la misma pasión.
 
en el orden de las cosas me llegó primera
mi abigarrada y tosca fabla esguízara
que mi madre
derramó con inconsciente veleidad sobre mi cuna,
tan distante señora,
pero tan tibia y cercana a mi corazón
cuando modulaba sus ríspidos melismas,
abundantes en rasposas uvulares
y pícaros ripios campesinos.
hoy vuelvo a ponderar el desaliño de su melodía,
la enjundia intensa de su parla,
el alborozo de embarulladas batallas mercenarias que arrastra,
el heno, las vacas crespas, las manzanas fermentosas a que huele,
la dulzura dolorida de las manos gotosas de la abuela
al acariciarme
cuando caía la tarde sobre kronbühl.
 
al tiempo y como si fuera en mundo paralelo
me arrullaron guabinas y carrileras que canturreaban
los melosos labios mestizos de las criadas
(recuerdo el roce de sus dedos que eran suaves,
la poesía azabache de sus ojos),
las horas de radionovelas secretas
en el canasto de las sábanas lavadas,
la deliciosa cadencia de los tiples sabaneros,
ese aire vocálico que traían a mí
los pregones desde las calles de chapinero.
 
de tal prosapia es mi lengua castellana,
la de los juegos montunos,
la del contrapunteo de machos precoces en el patio del colegio,
la que con más prestancia enamora,
la que más agrada a dios y mejor apacigua las fieras,
la que es deslumbrante cortesana
y sibila milagrera,
arrumaco, condena, susurro y zurriago,
fuego de intrincados artificios,
soledad y parranda,
amargado corazón y carne desgarrada,
terco y maleable mármol con el que luché toda la vida,
que sigo puliendo, despierto y en sueños.
 
sí, tengo la lengua bífida
y el alma bifronte,
hendida en dos universos sonoros,
que son como dos gatos espléndidos
que maúllan y se ignoran
a su guisa y placer,
dos ríos que nacen vocingleros de mis adentros
que chapotean, arrecian, corren poderosos sus cursos,
que marcan los confines
de mi inconsistente patria sajada,
correntosas cicatrices que me atraviesan y me adoloran,
estuarios que me inundan, me agotan y me ahogan,
 
que sin embargo son
entrambos,
mi mayor regocijo, mi única voz.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario