Madre. Este es el segundo
ojos de leche de las mujeres que se me mueren.
Quiero saber
siempre habrá una luna de polvo y huesos para mí. Sí no he de tener un sol
este será mi último vuelo en mi última venida a los cielos.
Tu hijo es hombre
tiene perros clavados en las ingles con grandes frentes negras. Sin embargo
pobre te pide a tropezones ya no da más ya no da un solo día más madre un
solo día más quiero probar un cuerpo que no muera que no olvide. O caeré
como un ángel de hierro con cien muertos en las alas. Un solo muerto
en el cuerpo.
Qué podrás decirme
cuando sea uno bajo la gran luna de polvo y hueso.
(Fuente: Daniel Rafalovich)
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