domingo, 21 de agosto de 2022

Hector Berenguer (Rosario, Argentina, 1948)

 

 

El poeta y su secreta musa 
 

Alguien debe hacerse cargo
del tiempo perdido: El tiempo
es una musa infiel,
bien lo sabemos.
Una palabra clara
nos cuesta mucho más
que un poema desolado.
Defendemos una tradición
de gran fragilidad.
Y a la hora de partir
nadie sabe bien
quien está del otro lado
de un poema.
En la delgada línea
de una hoja de papel
como en el filo de un puñal
cabe la vida entera.
El resto es nada.
Unas pocas palabras claras
y el resto es nada,
solo palabras vacías
para corazones muertos.
¿Es esta la medida
de todas las cosas ?
Cuando fallan los contadores
de palabras
y los contadores siempre fallan,
empezamos a saber si somos
la respuesta,
o el problema que la impide.
De unas pocas palabras
un poeta extrae su paraíso,
tiene como único recurso
la belleza.
Soñé con un desconocido
que escribía estos versos.
¿ Acaso es el hombre
que yo habito ?
Sólo con él
podía ser solícito y amable
como un huésped,
rodeado de vida
en la dicha común
de un laberinto .
"Sé quien eres", me dijo:
"La tan temida nada".
Y al fin supe
que nuestra orden
tiene un templo,
que nos deja solos
frente al muro del mundo.
Entre rituales en ruinas
y largas horas de lamentaciones.
En la intimidad de la creación
la vida encierra su secreta musa,
para mirarse en un desconocido
que la ame.

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