8 poemas de DE GAIA A CIENCIA
SE TOCAN LOS EXTREMOS
Por mi madre, cuando se moría
Voy a los funerales
como a los nacimientos,
los extremos se acercan
en el tiempo que es curvo,
nuestras vidas, los ríos
sucios al mar, dejaremos
cadáveres frescos
residuos tóxicos.
Cuando nacen nos alegra su llegada,
puede dolernos la que les espera,
un mundo desequilibrado,
al borde del colapso,
en herencia les dejamos eso,
lento, pero llega...
Cuando nos vamos,
le duele al que se queda la partida,
que al fin descanse en paz,
piadosa forma de llamar al morirse,
a todos nos descansa y nos consuela.
Voy a llorar a los entierros, a las incineraciones
doliéndome mi dolor que se aproxima
en el dolor ajeno, que comparto.
Como se dice, siento
ya su aliento resollándome en la nuca.
Son por ti mis lamentos, madre,
estos llantos callados,
que brotan autónomos.
No pienso derramar una lágrima
más el día que te ausentes
definitivamente, para siempre;
te voy a echar de menos tanto
como ahora me llenas, plenamente,
aunque evitar no pueda
diluvios interiores a mares,
ni alegrarme lo más mínimo
porque al fin descansemos,
tú mayormente, pobretica mía,
tan leve es la carga de quererte,
de cuidarte, tan frágil, tan tú, tan buena,
doliéndote tanto, sintiéndote inútil,
soy muy mayor, justificas lúcida,
queriendo morirte,
me dices con cordura
y no puedo ayudarte
sino a vivir mientras vivas.
Así nos castigas
sin quererlo, sincerándote.
Sino alegrarme de lo tanto
que nos diste, generosa
madre, madre mía
de lo mucho que has vivido,
siempre en la lucha,
cantando y cosiendo
hasta quedarte sin ojos,
aguantando, aguantando
casi más sonriendo
con la felicidad sencilla
sin lujos de la gente humilde,
No te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas no te vayas ...
BUENOS CIUDADANOS
Tu ya lo tienes todo
claro, ya sabes lo que harás
tal vez mañana y en tu agenda
las horas están comprometidas,
el tiempo calculado, las palabras
apuntadas como arpones.
Tú ya lo tienes todo
decidido: tu gato, tu periódico,
tu vehículo, tus libros y aparatos,
tu TIC, tu TAC, tu pen, tu ONG
lo que has de decir, lo que debes callar
el trazo rectilíneo de tu vida diseñada,
tu pareja disponible, tu seguro salario
aunque sea más miseria.
Tú ya lo tienes todo aunque no sabes
del enorme vacío que te encierra,
maniobrados, rodeados, esposados:
aunque te sientas ilusoriamente bien,
con la mezquina seguridad domesticada
del, ahíto de alimento, pájaro enjaulado.
Lloras lágrimas de cocodrilo, cuando deciden
que se conmueva tu duro corazón
mostrándote criaturas ahogadas, mutiladas,
con los vientres enfermamente hinchados,
hasta das unas monedas, para que los altruistas
sigan poniendo tiritas a hemorragias.
Eres feliz, como si no supieras,
que, como si respiráramos,
mueren doce niños por minuto
de hambre, de miseria, para que suban
como el humo las acciones
del mercado de futuros.
Tú ya lo tienes todo claro, i
gnorante ilustrado, adicto
a las redes sociales, progre.
No cuento contigo.
CUIDADO CON LOS OGROS COMENIÑOS!
Hay un ogro emboscado
al acecho de que te descuides
y devorar la niña pequeñita
que aún pervive en tu almario.
Esa niña con redondeces
de luna sin lazos apretados
que se te duerme confiada
entre los brazos.
Y a veces sufre pesadillas
no sé, tu no lo sabes,
en las que un ogro decapita l
as cabezas sin corona
para alimentarse de los sueños
más hermosos, más queridos
de las niñas que se adentran
en los bosques de las fabulaciones
sin la tutela ni el abrigo
de los protectores familiares…
Eso al menos nos contaron
¡Ya no saben que inventarse,
prohibida la memoria y el olvido,
para mantenernos quietos,
en su domesticado sitio!
MALA HIERBA
A Jipy, amigo.
Mil veces pisoteados,
somos como malahierba,
mil veces rebrotaremos
con savia nueva,
siempre, siempre renacemos
con nueva fuerza.
Siempre desposeídos
tenemos a manos llenas
el valor para ser libres
para mil batallas fuerzas
corazón esperanzado
de vida, también abierta.
Porque nuestro es el presente,
y las estrellas primeras
y el mundo que evoluciona
sin refugios ni trincheras
por sobre los corazones
compañero, aunque no quieran
DESEOS
Gaviota que posara suavemente
su volumen de plumas y canciones e
n esta roca endurecida a la intemperie,
y luego alzara el vuelo reposada
hacia horizontes de estreno: así te quiero.
Ola de mar de fortaleza
que rompiera cambiándose en espuma
contra esta roca erosionada
dejándome la huella de tu abrazo
de sal, algas, moluscos: tal te quiero.
Sol que penetrara dulcemente
hasta el corazón endurecido
de esta piedra continuamente golpeada
Y le dieras tu calor generosísimo
de astro vivo: así te quiero.
No anclas, no amarras, ni nudos ni eslabones,
ni jilguero enjaulado, ni velas, ni timones:
rumbos oceánicos abiertos, tempestades,
vientos y calmas de boreales auroras,
travesías sin miedo, imprevisiones
te ofrecen mis ojos como brújulas
para guiarte itinerarios jamás planificados.
Porque te quiero. Libremente.
A hierba saben sus nombres
“…nunca sabrás si es por los aromas, los sabores o los nombres” E. Galeano
…pamplinas, picardías,
saxífragas, aleluyas
margaritas, milenramas, madreselvas,
siemprevivas, santolinas, caléndulas,
botones de oro, espuelas de caballero,
amapolas, acederas, aguileñas,
retamas, jaras, brezos, sauces,
bocas de dragón, rabos de gato,
ranúnculos, quejigos, aladiernos,
lirios de las nieves, verónicas, centáureas,
salvias, anémonas, coronilla,
muérdago, pulmonaria, consuelda,
ombligo de venus, digitales, pampajaritos,
hepática, berros, lechetreznas,
láudano, hiedras, belladona,
carrizos, arceutobio, olivarda,
vulneraria, viborera, alacranera, adormidera,
cuajaleche, rompepiedra, equisetos,
doradillas, barbas de capuchino,
estramonio, harmala, lirios,
lantanas y durillos, enebros
de la miera, sabinas, cornicabra,
culantrillo, clavellinas, amor
del hortelano, labiérnago, cicuta,
cizaña, ruda, árnica, tila, manzanilla,
lentisco, brezos, coscoja, acebuche,
azufaifo, alcauciles, artemisia
y tres mil más, sonoras, aromáticas
adorables palabras de la savia de estos suelos,
sabiduría que se olvida.
Es el progreso, dicen,
esta ignorancia acrecentada de la tierra.
He de pelear porque perduren
hasta que falle, ya falla, mi memoria.
Esperanza ingenua
Esperando un milagro:
que suceda lo que nunca ocurre
que ocurra lo que no se espera.
Que cese el sol en su giro
que los olmos difuntos nos den pomas,
que llueva leche y mieles
que se llenen canastos de panes revueltos
y sean multiplicados los peces de plata
y en la superficie lisa
del tiempo aparezcan arrugas.
Esperando el milagro: que desaparezca
la barbarie humana por arte de magia,
que se borre, sólo con desearlo
tanta desigualdad como nos embrutece
y crezcan inundaciones de ternura,
que se rompan los sacos de avaricia insaciable
y al fin haya para todos bastante
que se hunda el Olimpo y se caigan los dioses.
Esperando milagros:
que un dios compasivo, rebelde
robe a los demiurgos todopoderosos
como antaño el fuego, la semilla
que siembre generosamente,
de tanto cariño como va haciendo falta,
la bondad que nos salve.
Esperando que milagrosamente
los malos sean buenos por arte de birlibirloque
y los buenos sean ángeles
-como si no supiéramos que el ángel más bello
se hizo, lo hicieron, demonio fundador de los males,
que llueva hacia arriba
y se inunde el infierno, los cielos,
que en los desiertos llueva a mares,
y una tabla nos salve a los náufragos
Esperando milagros: que las lenguas se fundan
en besos, canciones, y se entiendan
los hombres y también las mujeres
y las aguas infectas se vuelvan potables,
que se acabe el negocio y la vida empiece,
que los dias se alarguen y las penas se acorten,
sin que hagamos nada porque todo cambie
mientras escribimos versitos de amores.
Esperando el milagro:
que con rezos, canciones y algún sortilegio
de la Tierra se cure la herida
-oh!los iluminados, de gracia tocados,-
que se limpien los mares y los árboles crezcan,
que no sangren las guerras y mengüen las hambres,
que se abran las jaulas y los pajarillos
vuelen con las alas quebradas...
Esperando un milagro:
que lo blando sea firme y lo duro se ablande,
yo también he caido en la trampa,
que nos quieran como nunca quisiste
hasta que los labios sean besos sin sangre
el abrazo sin miedo de que duelan los huesos,
hasta descalzarnos y anudarnos al gozo
y liberarnos, y desencarrilarnos
y estrecharnos hasta resucitarnos.
Esperandeo milagros. Ingenuamente.
Inocencia.
¿Quién inventó la culpa,
inaugurando la inequidad, la jerarquía?
Aunando serpientes y los frutos redondos,
convirtiendo
la gran virtud de la desobediencia
a las prohibiciones arbitrarias
en el origen de todos los perjuicios
repartidos por manos femeninas.
En todos los principios relatados,
ella, la causa de los males,
expulsados por su causa de la tierra sin dolor ni fatiga.
Cayó la lluvia sobre la arcilla blanda.
Por rechazar la redondez,
forma de lo fecundo,
-rectangular el gesto, agudas las erecciones-
sentenciadas a ser útero tan solo,
paño de lágrimas, servidoras,
la tierra fue concebida plana.
Aunque fueran esferas las estancias celestes;
las pirámides, redondas en su origen incierto,
resultaron cuadradas
Desconfía de la voz de
los tiempos,
su sonido de reloj de arena,
no te creas lo que por evidente,
ese cristal velado
a través del que observamos el mundo,
desde siempre fuera creído,
pues toda palabra
confiere existencia a lo que nombra,
aunque no fuera nada,
sombra, quimera, lo que contuviera.
Descree de todas las
evidencias,
esas certezas incontestables, consolidada lava,
que fundamenta nuestros mitos,
a cuya imagen fuimos configurados.
Dura labor, desarraigarnos
de la fe más profunda, los fundamentos,
el significado primero de todas las palabras.
Nos mintieron siempre.
Tanto tienes, tanto vales,
Pero si eres de las hijas de la tierra,
aun menos, no vales nada.
Con ese tatuaje nos marcaron.
Desde siempre mintieron.
Adoctrinados, el agua encenagada
que enturbia nuestras branquias con el cieno
como peces nacidos en los tiempos aciagos
nos rodean sumisiones, privilegios
el engranaje preciso de la máquina del mundo
que creímos perfectamente lubricado.
Se abrieron los montes
y surgieron tormentas de fuego.
Llovió a raudales sobre la blanda arcilla
y se deshizo en carne abierta
para alumbrar la vida,
condenada sin culpa la obscura inocencia.
¿Cuál será el grano de arena
que obturará el engranaje?
Francisco Marín Campos. De Gaia a Ciencia (canciones de amor y guerra).
(+ 2 inéditos)
(Fuente: Voces del extremo)

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