TESTIMONIO DE LOS PÁJAROS
Permítame decir ahora cuatro
o cinco verdades, cosas sencillas todas,
de los pájaros que son en el planeta
los más desgobernados, zalagardientos
y espirituales habitantes.
*
El poder de la tierra
en que crecemos para morir
y conocer su rostro grave desde dentro,
y así poder alzarse, digo, el poder
de la tierra
es tan milagro, tan silencio, tan claro y agobiante,
que, comenzando desde el chercán melindre,
el chincol bullicioso y el cóndor, farsante de los aires,
todos vuelven a ella de las “etéreas salas”.
Los pájaros regresan a entregar
su mensaje por medio de la flor
que les copió donaire y variedad,
o de la cómplice frescura
de los árboles.
Siempre bajan los pájaros
a buscar su semilla perdurable,
o a dejarla en la tierra, entre rosa muda,
en los aleros de las casas viejas, en el tierno
rumor del follaje de los olmos, de los perlines,
los laureles, los colgues y los muermos,
los quillajes,los robles , los mañíos, los camelos sagrados y los sauces, sin olvidar al álamo lirida,
resumen melancólico de las distancias,
las visiones, los más recónditos mirajes.
B I O G R A F Í A
Ahí estás con tu rostro vulgar
y tu sonrisa corta,
con la misma cara en apariencia inexpresiva,
tímida, parecida a millones de caras semejantes,
y unos ridículos bigotes que nada agregan,
pero que harían falta en tu retrato, ralos bigotes,
ciertamente necesitados ya de tinte oscuro.
Ahí estás, embutido
en tu eterna fábrica de problemas,
en un rincón modesto, esperando quizá
inútilmente el "ascende superior",
en un rincón del que podrías salir,
si usaras mejor tus alas temerosas.
Estás ahí, querido, tranquilo hombre lento,
vestido de gris perla o de negro,
aunque amas los colores.
Ahí, con tu nombre comprometedor,
con esas dos palabras que a veces te llenan
de esperanzas o avergüenzan la manera
de ser de tus sueños.
Con ese bello nombre
asediado de tantas sugerencias:
son palabras celestes
terribles para ser soportadas con dignidad
completa o rojas y seguras,pues no alcanza
ni basta la andadura terrestre.
Ahí, amigo y enemigo de ti mismo,
reconciliado con tu baja estatura,
con tu cara de caballo de juguete
o de arcángel cansado y con tus altos su sueños.
Con la triste mirada que quiso ser azul,
puesta sobre el amor y las cosas sencillas.
Estás ahí, al lado de afuera,bordeando el círculo
de contados amigos y en medio de innumerables enemigos cordiales, sonrientes.
Te basta la unidad del recuerdo,
la imagen de una infancia de álamos y estrellas,
de verdor sin fatiga y de agua generosa.
Te basta la ilusión de derrotar al tiempo
y la seguridad de ser
por lo menos sobrino de la muerte
y aspirante capaz de la justicia,
cuidando una verdad heredada y viviente,
sintiéndote seguro entre los pobres
y verdaderamente rebelde hacia la fuerza
organizada, pálido entre los hermanos
que levantan su fuego hacia dioses mediocres.
Ahí, partido, dividido, hombre solo,
más lleno de confianza;
surcado de propósitos de bien y de inconstancia,
creyéndote vagamente portador de algo
y sumido a veces en sombras que darían pavor
si no tuvieran hendiduras.
Bondadoso e ingenuo individuo,
acostumbrado a las miradas profundas
y a la soledad, habituado a este mundo
y a ser, no un animal social, sino animal problema,
una insignificante sonrisa verdadera.
Estás ahí,
con tu calma de niño grave y egoísta,
avaro de alegrías simples, cometiendo errores
a menudo, seguro, sin embargo,
de que es muy breve el tiempo del decir,
que es mucho sufrimiento el de ser libre,
pero sabiendo siempre que el hombre
busca y ama ese sufrir y la gran turbación
de poseer caminos.
Estás ahí con tu apariencia,
soportando los sorprendidos:
"Ah, pero si a usted lo conocía de nombre",
y rodeado de nostalgia,
(cosa ésta tan pasada de moda),
feliz en medio de la amada y de los hijos
habidos según la carne y el espíritu.
REGRESO
Vivo de nuevo entre los míos,
íntegro o casi todo, con cuánta alma de menos,
con cuánto porvenir deshilvanado
y más y menos cuerpo y humo y nieve.
Vivo de nuevo entre los míos,
los viejos lazos, liana crecida y fuerte:
Hemos recuperado la voz propia
y ya tengo el calor más auténtico,
la, misma condición, cadena, fuego,
en el centro afanoso del corazón que no se colma,
pues no bastan la angustia ni la ausencia,
el alborozo y aventura,
el coloquio o el llanto:
detrás del sol, la noche,
rodando hacia la altura desde el germen
**
De nuevo formo a la ciudad con mis recuerdos redivivos hechos de carne y alma, de una,
esquirla de horas o de días cabales.
Vivo de nuevo su implacable
reflujo indiferente, la tristeza versátil,
el aire viejo de sus calles, su estrechez
y pujanza que, sin embargo, amaba,
cuando sólo podía recordarla y en otro paralelo soñábamos su nieve, la eficaz cordillera
de nombre antiguo y tiempo y su destino
-el nuestro - de semilla creciente.
Construyo, así. de nuevo a la ciudad
y con todos mis pasos y deseos la mido.
Y la ciudad rodea mi esperanza
. ***
El río pasa, amilanado y diario, tan sólo
con sus piedras, tan sólo con su canto
y su niebla hermanada,
(tres puentes nuevos y unos árboles limpios)
todavía sir macha miseria, sin una clara
ordenación o pujanza de río, pero ya viejo y triste,
despidiéndose siempre y a veces retomando
y siendo él mismo, nuestro viejo Mapocho,
como siempre
Pasa el río y pasa la ciudad y conducen,
circulan mi esperanza con su efluvio o su limpia ternura, hacia el azul más alto, hacia el cielo
más libre de odios y de fábricas
****
Y ya, vivo de nuevo,
crezco, limito hacia la muerte fiel,
no la mojada en climas y ciudades lejanas.
(Allá estaba también, a veces más contenta,
pero insaciable y siempre muerte. No obstante,
casi todos nosotros le éramos como extraños.
La olvidamos.
Pero ella estaba allí, hierática y presente,
disfrazada de estatua, de mujer o de espuma).
Aquí está, más cercana, más amable,
pero menos temida.
Vivo de nuevo, hermano, común y amigo,
como el río, entre céspedes nuevos,
joven frescor que recién luce su esmeralda,
frente a, los cerros verdes que la nostalgia
nunca supo embellecer en demasía
*****
En una isla pura de reposo intachable,
de joven corazón y cielo renovado,
dentro y fuera del mundo, como cuando
bajamos al cielo desde un agua,
o tal como se entra al mar intenso, impenetrable,
de un espejo acogiendo tan sólo la corteza
de los sueños.
Vivo de nuevo al fondo de los míos,
como al último patio, el más cálido patio
de esas casas antiguas
que han visto tantos muertos;
sobre el río central y divisorio
que canto por la noche su belleza,
frente a los cerros altos y más allá
de duros y perennes contrafuertes
nevados
EL DERROTADO
Atrás quedaron los escombros:
humeantes pedazos de tu casa,
veranos incendiados, sangre seca
sobre la que se ceba
-último buitre-el viento.
Tú emprendes viaje hacia adelante,
hacia el tiempo bien llamado porvenir.
Porque ninguna tierra posees,
porque ninguna patria es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país puede arraigar
tu corazón deshabitado.
Nunca -y es tan sencillo- podrás abrir una cancela
y decir, nada más: «buen día, madre».
Aunque efectivamente el día sea bueno,
haya trigo en las eras y los árboles extiendan
hacia ti sus fatigadas ramas, ofreciéndote
frutos o sombra
para que descanses.
*lvre
OBRA: Del Amor Cautivo(1945)
Contra Olvido(1951)
Crecida De La Muerte(1955)
Crónica(1959)
La Tierra(1963)
Iki Siirler(1969)
Era De Nuevo El Aire, El Mismo Ángel(1973)
Poemas de Anatolia(1976)
Nombres Del Amor(1979)
El Vicio(1981)
Crónica Del Tío y El Ángel(1981)
Haber Llorado Por El Otoño y Los Adioses(1984)
RÍOS√2021
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)
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