Dormir o no
bajo las tapas
lo mismo que titular
o no
mis poemas.
Como estética
de sábado por la tarde,
a mediados de los 90,
mi adolescencia
detenía la gracilidad
en pos de cuadernos
y cuadernos
años más tarde,
al salir de tu oficina,
permitías a la escena
seguir su reproducción.
Damos vuelta
la hoja
de los años
como esculturas
prestas
a lanzar
un disco.
La distancia
más corta
entre
dos
conceptos,
el modo
de sortear
la mala versión
que a veces
somos
de nosotros mismos
más simple,
un conjuro
contra la ansiedad
el atajo
a lo que no definimos
operacionalmente
la habilidad para proyectar
relaciones virtuales
cualquier cosa,
menos belleza.
El niño tiene calor
juega afanosamente
en la calle
con sus amigos
tiene calor
sin embargo, su mamá
insiste
en que se abrigue
tiene calor
pero aprende
que lo correcto
es abrigarse.
Hojas cuadriculadas
para cuando necesita
contención.
Un paso que se hunde en este suelo
la ansiedad que se libera
dejando marcas en el rocìo
la humedad que desprende
hasta los adhesivos de los precios
tras la ventana de un café.
Una taza
servida a ¾
es su metáfora
de estar
en el presente.
(Fuente: Círculo de poesía)
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