HUYE LA VIDA Y NUNCA SE DETIENE” (RIMA 272]
y la muerte la sigue a grandes pasos,
y las albas igual que los ocasos atormentan al hoy y al día que viene.
Recordar y esperar son mi delirio.
La desesperación es mi morada.
Siento piedad de mí, fuerza desviada
que añade más dolor a mi martirio.
Sigo adelante, pues su rostro hermoso
aún brilla para mí. Por otra parte,
miro el cielo turbado y tempestuoso,
destruidos mi puerto y baluarte;
a la deriva el barco en que zarpaba
y ya muerta la estrella que me guiaba.
Aproximación de José Emilio Pacheco
~
[Publicado en “Diorama de la Cultura”, suplemento de ‘Excelsior’ en febrero de 1974.]
D. R.
Herederos de José Emilio Pacheco.
(Fuente: José Emilio Pacheco - Textos a la deriva)
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