Herencia
Aquí, el costado del mar,
el muro indeciso y misterioso
que posee dos caras:
la que desciende y la que se eleva.
Revelación de sal o algo menos.
Aquí, la herencia o la página indecisa,
el costado sagrado donde hundió sus puños.
–
Fuego
El fuego no espera.
No hay héroe sin estigmas.
No hay salvación sin misterio.
El fuego es una clase de holocausto,
dibuja con sangre sus tentáculos.
Sus marcas anuncian las pulsiones.
Escritura de fondo, de cuerda quemada.
Las leyes se olvidan.
En la calle permanece.
–
Por eso
Parecen cosas ciertas
aquellas que se olvidan pronto.
Solo por eso
vale la pena no recordarlas.
La noche es una habitación de hotel.
–
Verano
1
Si no estás, te esperan. La razón por la que lo
hacen es dudosa. Los detalles lastiman demasiado. El viento suele
barrerlo todo.
2
En la salida se desprenden cachitos de cielo.
La soberbia es barata, a veces. Que te empujen al desierto y no te
encuentres. Respirar y qué.
3
Un paseo sin fin. El asfalto arde y tú con él. Hay un leve contacto entre lo brutal y el silencio.
4
El verano apunta al pecho. Tal vez una visión
de la luz solar quemándolo todo. No saber o esperar sin saber. El juego
es infinito.
–
Canción
Bajo tierra permanece el principio de todo.
Intenta germinar desde la misma fuente.
El arco expulsa la duda
y el ser se transforma en cada disparo.
¡Cuántos han buscado la semilla!
Agotados estamos,
sumergidos en el sueño y en el desastre.
Decir que la tensión golpea el aire con insistencia
no es otra cosa que perder el sentido,
que recuperar la voz más antigua.
La ciudad no germina, no.
La ciudad gana esclavos.
Se sufre en medio de los enjambres.
Demasiados cortes y deseos.
Todas las leyes contienen el dolor:
suena la misma canción bajo tierra.
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Poesía España | Buenos Aires Poetry, 2021
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