martes, 7 de septiembre de 2021

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

PARTE DIARIO

 
Dicen
los que saben,
y los que no,
que un poema
debe ser
una serena reflexión
entre lo emotivo
y lo medianero razonable,
que no se dispare un piolín
o pelusa,
que se balancea
entre el peligro
al desbarranque
y el pie que lo evita;
otros que no,
y esgrimen lo suyo,
y lo de más allá
se inclinan
por aceptaciones
métricas, jadeos,
permutas, ramitas,
aguantes, unicornios,
ocasos melancólicos,
cuitas celestes,
y cuanta idea
se nos ocurra;
y engreídos
como tuertos,
tranquilos,
dan como válido
su corazón
que bebe palabras
y candados;
pero no,
me cago en la rabia,
me cago y resucito
en esta mierda
que sale por la boca,
me cago
en la hora y la deshora,
en las señales que el cielo
nos puso en el culo,
me cago en el culo
y me cago
en estas o demás células
y tejidos, amígdalas
y ganglios,
que solo
trajeron
la simulación
y la congoja.
 
 

- Inédito -

 

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