LA ALEGRÍA
Bajo el sublimado altar de la tristeza yace la alegría.
Postergada.
Olvidada.
Casi un estigma.
Hela aquí: junto al hombre que cruzamos en la calle
en el pan
el corazón del alcaucil, la cebolla, la manzana
la golondrina que huye y retorna
la memoria
la canción que nos llega de lejos y cantamos.
La aurora, el crepúsculo, el rocío, la garúa.
El primer higo que ha madurado.
La noche que soñé que regresabas.
El gorrión que bajó a comer migas en mi patio.
(Fuente: Daniel Rafalovich)
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