sábado, 3 de octubre de 2026

Alfredo Saldaña (Toledo, España, 1962)

 

 

2 poemas de LA ACCIÓN ES EL FRÍO 

 

 


 

 

CONTRADICCIÓN

 

 

Balbucea: «T  eng    o      se        d».

Sin embargo, algo le falta.

 

Afirma: «Te doy mi palabra».

Pero es ella quien lo entrega.

 

Palpar el tuétano de la realidad

al decir una palabra

que se pierde por el camino

al combinar sus letras

de un modo distinto.

Salir de uno como si se entrara

en el interior de un recinto

amurallado por la luz,

percibir que lo visible

es una carencia

o una tara de lo invisible,

la metáfora imperfecta que oculta

el corazón de otra aseidad.

 

Ser la señal que no es,

el relato que no se deja leer

y que aguarda en un rincón

donde no hay nadie

a la escucha,

la fotografía velada que oscurece

el vuelo del pájaro en su noche.

 

Si todo fuese afuera,

¿habría ahí lugar para el adentro?

 

En el no a veces está el sí.


 



UN VAHO EXTRAÑO

 

 

Un poema, dijiste,

es una herida que se abre

en un lugar vacío,

una señal que ahora está ahí

y antes no estaba,

el gesto o la mueca

que abole un punto de mira

y desangra casi toda

la soledad del hombre,

la grieta por la que se aleja

el frío del pensar, su aliento helado,

el vaho extraño que se desvanece

y asciende hacia el fondo de la fosa.

 

Un poema puede ser

como la flor del relámpago

que disuelve la eternidad

en un instante,

un soplo hacia arriba o abajo,

hacia afuera o adentro,

un salto en el abismo

que, sin recuperar su apoyo,

no termina de caer

y continúa siendo salto

o la suspensión de un sentido.

 

Un poema puede generar

una cavidad imborrable

porque solo el hueco

no se deja borrar,

la deriva que nos permita

ser en el mundo sin estar en él,

la traza del frío que dé cuenta

del que camina a la intemperie

y encuentra en las hojas más calladas

de los árboles algunas semillas de la nada.

 

Un poema puede contener

el balbuceo esencial

que aclare el adentro

de una inquietante alteridad,

su afuera más próximo y familiar,

la pizca de una deserción

o de algo que quizás sea menos

que la triza de una ausencia,

la huella de una herida

que al cerrarse abra el sendero.


 




Alfredo Saldaña. La acción es el frío. Ed. Olifante, 2023

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Joaquín O.Giannuzzi (Buenos Aires, 1924 - Salta, 2004)

 

 

Fábula 

 

Abrumado por el tabaco y la cultura
y convertido en un engaño por su propia clase
estaba esperando la revolución
por la desnuda, terrible acción de los otros en la calle.
Pero detrás de los cristales
a cubierto del viento social donde toda culpa
entra en crisis con sus razones podridas,
resolvió que el cambio acontecía en las pequeñas mutaciones
permanentes del cielo y el polvo,
en el giro de la cuchara en la taza de té,
en las decepciones periódicas del hígado,
en la muerte de papá y de las moscas.
Inventó un poema con todo eso
y el resultado es una estafa a la vieja forma,
una lejanía cada vez más vergonzante
de un nuevo lenguaje que puede estallar en cualquier momento.
 
 

El diletante - De la poesía lo espero todo

 (Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 2 de octubre de 2026

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

 

 

MISE EN SCÈNE y otros poemas

 





MISE EN SCÈNE


 
no es necesario arrancar la página
ni cerrar el libro para encontrar
una descripción del silencio
el vacuo inevitable gesto
de la representación
el inútil acto de definir
la utilidad del contenido
para encajar las piezas
por identidades
y afirmar ése eres tú
éste era yo
aquélla algunas frases
que aún recordamos
lo que la piel no ha dejado de sentir
como un modo de compensación
por lo que el deseo ha negado
y la distancia roba
 
 
***
 
CENIZAS DE LA RAZÓN
 
sales riéndote en todas las fotos
como un imbécil
piensas ahora
cuando ya a nadie le importa
y la ceremonia de los días
es un murmullo
que atraviesa el olvido
de los invitados
 
—esperabas que el sendero
huyera del destino
pero se hunde en él
y no hay fuerza
capaz de remontarlo—
 
ábreles la puerta y acepta
aunque ya no lo recuerdes
el motivo de esas risas
deja de buscar brotes
en el árbol seco
 
 
***
 
OBRA OCULTA
 
en la construcción de la casa
no ha intervenido nadie
 
ni el pródigo incapaz
de abrir la mano
ni el poeta
en busca del verso
con que acatar sin culpa
ni el simulador
que oculta la evidencia
tras una mueca de ira
 
y sin embargo
ves sus muros alzarse
sobre cimientos
de sangre y sueños
y al caer la noche restos
de memoria
derrotada
 
 
***
 
FICCIÓN
 
lo que la voluntad
se propone
al mirar por la ventana
lo que atribuye
a la imaginación
al miedo
—vienen por allí
de dónde
por qué—
una suposición necesaria
sin otro fin
que explicar
desesperadamente
el presente
 
**
 
EL DÍA SIGUIENTE
 
cada noche
un fragmento del recuerdo
de lo que jamás será
el olvido de la razón por la cual
se ha llegado a esto
del sufrimiento que causaste
y te causaron
de sangres propias
y ajenas
 
deseos y leyes
que en su arbitraria simetría
han decidido por ti
sagaz jactancia
que olvida lo que sabe
que miente
revelando las pruebas
que simula conocer
cuanto es engaño:
 
el hechizo en una orilla
en la otra la traición

(Inéditos
Gentileza del autor)

Jonio González


Jonio González nació en Buenos Aires en 1954 y vive en Barcelona desde 1983. Junto con Javier Cófreces fundó en Buenos Aires, en 1981, la revista de poesía La Danza del Ratón. Ha sido traducido a varias lenguas e incluido en diversas antologías, entre ellas Una antología de la poesía argentina (Santiago de Chile, 2008), Doscientos años de poesía argentina (Buenos Aires, 2010), Antología de la poesía argentina de hoy (Barcelona, 2010), Poésie récente d’Argentine: Une anthologie possible (París, 2013) y La doble sombra: Poesía argentina contemporánea (Madrid, 2014). Ha publicado los siguientes poemarios: Onofrio. Grupo de Poesía Descarnada (con Javier Cófreces y Miguel Gaya, Buenos Aires, 1978, reeditado en 2008), El oro de la república (Buenos Aires, 1982), Muro de máscaras (Buenos Aires, 1987), Cecil (Buenos Aires, 1991), Últimos poemas de Eunice Cohen (Barcelona, 1999), El puente (Vic, 2001; Buenos Aires, 2002), Ganar el desierto (Buenos Aires, 2009) y La invención de los venenos (Buenos Aires, 2015), Historia del visitante  (Ediciones en Danza, 2019) y Esbozos y representaciones (Ediciones en Danza, 2022).Ha traducido a poetas estadounidenses y catalanes.  Como traductor de poesía, sus últimas publicaciones incluyen la antología en dos volúmenes Poetas norteamericanos en dos siglos (2020) y Esperando mi vida, de Linda Pastan (conjuntamente con Rosa Lentini, 2021). Asimismo, ha colaborado traduciendo a varios poetas en In nomine Auschwitz.Antología de la poesía del Holocausto , de Carlos Morales del Coso (2022). Como crítico musical ha sido responsable de la sección de jazz de la revista Lateral y miembro del consejo de redacción de Cuadernos de Jazz.

 

(Fuente: La biblioteca de Marcelo Leites) 

María Teresa Roca de Togores y Pérez del Pulgar (España, 1905-1989)

 

 

"Gaviotas ancladas..."

 

 


 
 
 
 
Gaviotas ancladas
sobre el mar de hierro,
sujetan al muelle
la nave del viento.

Las sirenas lanzan
su grito de invierno
contra un horizonte
de mundos inciertos
con riberas grises
de nieve y de renos.

Las anclas de pluma
levaron el vuelo
doblando su alma
lacia de pañuelo
en blanco adiós
a los marineros.
 
 

María Teresa Roca de Togores y Pérez del Pulgar en Romances del Sur (1935), incluido en Mujeres del 27. Antología poética (Editorial Planeta, Barcelona, 2022, ed. de José Luis Ferris).


(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Dolores Etchecopar (Buenos Aires, 1956)

 

 

 

 

 

El idiota
 
.
Frente a la cabaña del idiota
pasan las vías del tren
a él le gusta que los animales
sólo tengan ojos para llegar
y le aterran las bocas
porque las bocas se comen a los ojos
cuando hablan
el idiota enciende la radio
y la deja sonar a todo volumen
mientras pasa el tren
él sólo sabe de la muerte
que un día ella podrá esconderle esos sonidos
tan hondamente en el rugido de los trenes
en las bocas que se comen a los ojos
cuando hablan
 
.
En Notas salvajes
Buenos Aires, Editorial Argonauta, 1989
 

(Fuente: Patricia Damiano) 

Norma Etcheverry (Buenos Aires, 1963)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

 

Fotos de familia

 

1-
Papi mataba un cordero
Cada cumpleaños
Los cuereaba y les sacaba despacito
El corazón
Delante de mí
Papi sí que sabía de vacas y caballos
A las vacas
Las miraba a los ojos
Y ellas permanecían impávidas
Pensando, vaya uno a saber qué.
A los caballos
Les acariciaba las patas con
Delicadeza y después
Les daba una palmadita
Como podrían saludarse los viejos amigos
Papi me decía “nena, no se dice
puta”
Y yo aprendí con inocencia
De cordero
“pu, no….ta, no…-le decía-
Puta sí”.
 
2-
Mami tampoco era inocente
Le retorcía el cuello
A una gallina
En un santiamén
Con la excusa del puchero
Una vez la vi llorar
Frente al despeñadero
De plumas
A lo mejor era nostalgia
Por las causas perdidas
O tal vez lloraba con lágrimas
Del pato
Que –estoy segura—amaba
A la bataraza en el cadalso.
 
3-
Me caso para divorciarme
Y qué
Les dijo mientras María
se confundía
con las cenizas del Ave
y la guitarra
de Pablo Milanés
No ama quien quiere sino quien puede
Elegir/se
Con libertad
Más tarde diría Spinetta
Que buscar se parece a nada
Pero buscar siempre es mejor
Que morir de sed
Adoro lavar, planchar y
cocinar
Pero todavía
Sueño con bordear
Lo marginal
Correr
El peligro de saber quién soy
Me caso, y qué
Les dijo y los hizo
Testigos de que todo
Futuro es imperfecto.


(Fuente: dalepoesía.blogspot.com)
 

Jean Marc Desgent (Montreal, Canadá, 15 septiembre 1951)

 

 

 




RETRATO DE FAMILIA

 

Mucho enfermo y mucho mælström por la familia alucinada y por el frente de liberación nacional, veo calcinados montados, atados fuertemente sobre zancos... Miro la escena en otoño, con música y tambores de desfile. Es como chistoso, pero nada de reírse, ni siquiera mueca y el asunto acaba mal: los calcinados, los atados fuertemente sobre zancos se caen derrumbándose, se estrellan sobre sí mismos, en sí mismos y ni un alma... Aquí, ¡esto no es más que morir!
 
*
Dime, tesoro-papá, mis guerras civiles,
dime, tesoro cadáver de belleza que todo me aclara. Yo era suaves entregados ante tu estado que ya no es. Las cosas que hace uno con su alma arruinada.
Se acabó, el corazón trashumante, las sangres.
Uno envuelve el gran cuerpo, estoy en el mundo.
Es este transitar a menos cero; adiós, afuera,
es el dragón quien me toma,
dragón-papá, no es tu voz, sino tus lenguas en mí.
 
*
Es lo blanco caído, deslices sobre nieve,
largas pistas de hielo, ojos que se invierten.
Esto surge del día del recuerdo para hacerme el herido grave.
Soy todos los cuerpos sin deseos,
digo que sí, quien sea.
Un día, escombros, día siguiente, escombros.
 
*
Los últimos días se imponen, estoy invadido.
Es en la nieve alrededor de las barracas.
Blanco será mi descenso, azul, con una bandera:
mi padre es retratado tendido.
Su trozo de piel con un arma en la mano que no se ve.
No poseo corazón alguno.
 
*
Mamá-papá, papá-mamá, vamos a la violación
y es mi última palabra sobre la ira,
esto no tiene lengua íntima,
está muerta toda esta historia, estoy ladrado,
les tiendo mi jeta, nada pueden decir.
Están ustedes todavía de pie, de pie y el cuchillo
que ahí dejaron en medio de mi cabeza.
 
*
Otra vez, me deshago la cara, me estiro ciego, vertical.
Volverme los restos de papá, mamá, con las erecciones, y tragar el carbón de los arcángeles.
Ofrezco algunas espirales que llevo conmigo...
Soy devorado de pie, descrito hasta el final.
Es un hasta pronto, lo tengo todo falso;
somos sobre todo espaldas, huesos, durmientes duros.
 
*
Qué, quién, los papás que nunca cantan,
quién, con la boca cosida
quién, qué, los que yacen
sobre camas al aire libre, caídos de bruces, bolsas vacías. Veo un sexo, entro y sin salir,
soplando, silbando en los grandes abetos verdes, tapo el mundo y desaparece...
 
*
Siempre el cuerpo de nosotros dado a lo imposible,
mamá, candado,
pura fugitiva que huele bien:
mis espíritus uterinos hablan con una sola voz;
entre nosotros, jamás nos nombramos las cosas genitales.
 
*
Cuánto papá derrumbado en la realidad.
Otra vez yo, sus esposas sobre banquisa.
Soy foca y foca,
las necesidades del cadáver que uno se deshace de las cosas, tiras de tela y ropa inte¬rior, pieles extendidas encima de las camas: es la antropología de las prendas vacías.
 
*
La hermanita tiembla y muere en un arroyo,
el hermanito sube y baja las escaleras, una vez, cien veces para nada,
y el último sapo ya no es lo que decía ser. Los tres eran, ya no queda uno solo... Era yo mismo, estaba acabado, me movía, no soy más...
Las cosas, van a caer.
Papá, mamá, el obrero, todos.
Érase, estaba, cómo nombrar el ser,
para tenerlos, para alimentarlos en la mano izquierda... Tendré crímenes.
 
*
Dime, tesoro-papá, mis guerras civiles el otoño,
cabeza de lodo, dime, a la belleza que todo me alumbra, soy enteramente la lengua de quien sea o su sangre todavía.
Envuelven el gran cuerpo, llegué entonces al mundo,
más abajo que él mismo, cuando no hay más que el enigma de untrashumante, es un error, aquello, es un ventrílocuo, soy yo, quién, qué.
 
(Traducción del francés: Françoise Roy, canadiense)
 
En: Memoria del Segundo Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA) 2013
FÓRNIX. Revista de creación y crítica, N° 12, julio 2013
Lima: Editorial Nido de Cuervos, pp. 99-101
 

(Fuente: Novus Orbis)