Diferencia horaria
Estábamos unidos por la cinttura. Estábamos unidos por la cintura,
como unos Chang y Eng de nuestra era,
yo dormía en Carolina del Norte una siestita traicionera
y, mientras tanto, vos andabas con soltura
en Londres, en aquella “habitación del área
de Bayswater”. Andabas, arropada y distante,
con la bandera roja de Siam y su elefante
blanco, teniendo en cuenta la diferencia horaria.
Recuerdo que fue Chang quien quiso ahorcar, ya harto,
a Eng, tras emborracharse hasta perder el seso.
Era Chang quien tenía un aliento a aguarrás.
Fuue Chang el que sufrió un infarto.
Eng tuvo que cargar su peso.
Fue Chang el que murió nprimero. Eng vivió cinco horas más.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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