jueves, 17 de septiembre de 2020

Izet Sarajlic (Bosnia, 1930 - 2002)

 

 

LA QUEMA DE LOS LIBROS

 

Para protestar contra la indiferencia de la opinión pública internacional

algunos miembros de la Unión de Escritores

han anunciado que hoy

quemarán en público sus propios libros.

 

En su comunicado

veo que figura también mi nombre.

 

Es cierto,

apruebo de corazón esta protesta

contra la indiferencia del mundo,

pero yo nunca quemaré mis libros.

 

En primer lugar, porque los amo

y después porque será mejor

enviárselos a Ismar,

que hoy trabaja como farmacéutico en Suiza,

para que recuerde

la época en que reparaba mi techo

tapando los agujeros causados por las granadas.

 

 

 

 

TEORÍA DE LA DISTANCIA

 

La teoría de la distancia la han inventado los estrictos,

aquellos que no quieren arriesgar en nada.

 

Yo pertenezco a aquellos

que creen que del lunes

se debe hablar el lunes;

es probable que el martes sea demasiado tarde.

 

Obviamente es difícil estando en la cantina,

mientras caen los proyectiles,

escribir poesía.

 

La única cosa más difícil es no escribir.

 

 

 

 

NUESTROS ENCUENTROS DE AMOR EN EL LEÓN

 

Qué hermosa vejez pudimos haber tenido

tú y yo

sin toda esta locura nacionalista eslavo meridional.

 

Y en cambio,

después de todo sólo nos han quedado

estos encuentros de amor tristes

en el cementerio del León.

 

Ahora quiero decirte

que por momentos logro ser feliz

en medio de esta infelicidad

cuando en el cementerio me sorprende la lluvia.

 

Cuánto me gusta empaparme junto a ti.

 

 

 

 

 

A LOS AMIGOS DE LA EX YUGOSLAVIA

 

¿Qué nos ha ocurrido de repente,

amigos?

 

No sé qué hacéis.

Qué escribís.

Con quién bebéis.

Qué libros leéis.

 

No sé siquiera

si seguimos siendo amigos.

 

 

 

 

 

VIUDEZ

 

Todas vuelven de algún lugar.

Zelja de Regensburg.

Sanja de Trieste.

Asja de Mallorca.

Daniela de Túnez.

Nieves de Roma.

Mirka de Budapest.

Sandra Lucic de Tucêpi.

Nusa Kajetan del mercado.

Zaga del hospital.

Lucy de clase.

 

Todas vuelven de algún lugar.

Sólo tú no vuelves.

 

 

 

 

 

ÚLTIMO TANGO EN SARAJEVO

 

La Sarajevo amorosa no se rinde.

Sobre la mesa la invitación para el baile matutino en el "Sloga".

¡Y, por supuesto, vamos!

Mis pantalones están un tanto deslucidos

y tu vestido no es de Via Veneto.

Pero nosotros no estamos en Roma,

nosotros estamos en guerra.

Llega también Jovan Divjak, En las botas se ve

que acaba de llegar de la primera línea.

Cuando te dice ¿bailas? te sientes confundida.

Es la primera vez que bailas con un general.

El general no sabe el honor que te hace

y que tú le haces a él.

Ha bailado con la más celebrada señora de Sarajevo.

Pero ahora este tango... ¡es sólo nuestro!

Nos da vueltas, cansados, la cabeza.

Amor mío, se acaba nuestra maravillosa vida.

Llora, llora, si quieres, no estamos en Via Veneto

y tal vez sea éste nuestro último baile.

 

 

 

(Fuente: La parada poética)

 

 

 

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