domingo, 13 de septiembre de 2020
Gerardo Burton (Buenos Aires, 1951)
trescientos cincuenta o más
y más tarde
treinta mil, santiago maldonado
y ahora
facundo astudillo muchos más
y no pueden
en estos versos las infinitas pibas
las muertitas
las menos, siempre
de ahí
se vuelve
mejores, buenos quizás
todo el odio no hace una historia
rafael nahuel lo sabe
ya en el lago, y maldonado
en el río, y tantos
en el plata
rojo de sangre, rojo de amor
ganándole al odio negro
todos estos números
no por ser más
sino por el amor, por la vida en el amor
y porque así
es la felicidad
con tantos
así en la tierra como
siempre
****
grita la sangre
en las fauces abiertas de la tierra
grita en el sueño del presidente
su conciencia de caín
como ahora
el esqueleto salino de astudillo
grita
entre los pastos duros de la laguna
¿acaso soy el guardián?
sueña el general dormido en timote
mientras en las heras y coronel díaz
donde severino cayó fusilado
(lo contó roberto arlt)
tanta carne torturó el esbirro
ahí está valle
que ensombrece a los vivos
qrande es esperando el pelotón
proceda
y susana, manojo de amor
guarda unas cartas y el anillo
antes de la descarga
viva la santa federación
y hoy no hay nada allí: una plaza
un enorme canil
pibes que pasean perros, soledad rosas
hace unos años
ociosos al sol, mujeres
que almuerzan antes
del retorno a la oficina
no imaginan el drama
de sangre lágrimas miseria mugre
de la cárcel nacional que es un fantasma
donde penan recuerdos de la patria injusta
salvajes unitarios
¿caín en peregrinaje o en huida?
no
caín gobierna muchas veces, casi
siempre
busca hermanos que matar
el pibe lizaso, el cura angelelli
exiliados no dejan
nada al azar, y piden, al
aclarar los hechos
dar por terminado
el asunto
son la muerte
son
el odio
que acumula
cadáveres dolor
nombres
de recién nacidos, gritos
que entre la basura
de josé león suárez
todavía hoy
se oyen
De Trescientos cincuenta o más (Los bombardeos sobre Plaza de Mayo)
(Fuente: Agencia Paco Urondo)
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