HISTORIA
Cuentan que la noche
en que envenenaron a Rasputín
hacía mucho frío
y que por eso
el veneno no hizo efecto
Tuvieron que balearlo
y romperle el cráneo
guardarlo en una bolsa
con piedras y lanzarlo
al fondo del río helado
para que muriera
ahogado.
Cuentan que Esquilo murió
cuando un águila confundió
la cabeza del filósofo con una roca
y dejó caer sobre ella
todo el peso de una tortuga.
Cuentan que la noche
en que Atila murió
el Rey de los Hunos
había bebido en exceso
y que por eso
no advirtió que su nariz comenzaba a sangrar
ni que la sangre
se le iba camino a los pulmones
mientras soñaba su último sueño.
Cuentan que al momento de su muerte,
en pleno sitio de Siracusa,
Arquímedes estaba resolviendo un problema
y que cuando el soldado romano
intentó llevarlo ante la presencia de su general
el matemático se negó,
pues aun desconocía el resultado del teorema.
El romano sin mediar palabra
lo atravesó con su espada.
Cuentan que la noche de su muerte
Isadora Duncan nunca sospechó
que esa linda bufanda de seda
se enroscaría en la rueda del coche
que la llevaba al teatro
y le arrancaría el último suspiro
entre los estertores de la asfixia.
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