domingo, 13 de septiembre de 2020

Sigmund Freud (Pribor, Chequia, 1856 - Londres, 1939)




SALVE 

 

Al denodado hijo, que ante el mandato paterno
apareció en el instante correcto
para servirle de ayuda y colaborador del orden sagrado.
Pero salve también al padre, quien poco antes
se hallaba profundamente sumergido en el cálculo
con el fin de poner un dique al poder del sexo femenino
y hacerle soportar su parte de obediencia a la ley;
ya no más atestiguado por la apariencia secreta,
como la madre
llama él también a los más altos poderes en su derecho,
la conclusión, la creencia y la duda.
Así está fortalecido el padre, a la altura del despliegue del error,
al emerger de un desarrollo infinitamente maduro.
Que correcto sea el cálculo, como herencia del trabajo del padre
se transfiera al hijo, y a través de la separación de los siglos
se anude en unidad en el espíritu lo que se deshace en el cambio de la vida.





29 de diciembre de 1899. Traducción: Roberto Neuburger. Transcrito de la Revista 'Imago' 8, septiembre de 1979.
('Heil' —'Salve'— es el único poema de Freud publicado hasta 1979, consta en 'Imago'.)




(Fuente:  Richelieu Richeliéu)

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