El mar Mediterráneo
No es que te hayas ido y me hayas dejado solo y sin ti,
sino que de nuevo en mi casa anochece y de nuevo la noche espolea
a sus cuervos por los cielos.
JAN SMOLIK
No recordar es algo así como no ser, pero existir.
Por eso, en opinión de Lucrecio, de nada sirve huir
Cuando entre las cenizas, de repente, una chispa centellea…
Solo por un instante y, aún así, irrevocablemente nos inquieta
El perfil de una ventana perfectamente cosida por la yedra,
Una puerta vetusta, un arco o una vidriera… En eso consiste,
Que esa fuente que escupe y hermosea siempre de la misma manera
Llegue siempre con el espacio a algún tipo de entente
El mismo dolor y desasosiego el mismo y la misma soledad
la misma como si no hubiese paso de siglos o edad…
De nuevo en mi casa anochece. La volatilidad del recuerdo
Distingue a ciegas la eternidad del abismo de lo duradero
Y cada noche, de nuevo, sin pausa ni alivio
Siempre en el mismo lugar sombrío y desierto
el Mediterráneo escupe mi cuerpo
a la orilla del olvido.
Trad. Manel Bellmunt Serrano
(Fuente: Ada Lírica)
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