hogar
vivo con siete ratas
exangües y un perro
sobre mi escuálida
cama, en la brumosa pared,
arde la vaga sangre
de un sujeto anterior
cerca de un cristo
que no pudo zafarse,
fue en la sien
derecha, fino calibre, es indudable
por la perspectiva,
el suave tamaño de las manchas.
El perro se sienta
frente a mí solemnemente,
jugamos al ajedrez y
él siempre me gana.
Entre el alcohol
hablamos de nuestras costillas,
las estaciones,
beethoven, ciertas naves ilusorias
y de mujeres, pero
se le humedecen los ojos:
la última que
trajimos se congeló de súbito
al quitarse una
media, en mitad de un muslo,
oh la bella inmóvil,
la venus de carne finita,
la cenamos con
dolor, nos duró una semana.
Esto es muy frío
para cuestiones de amor,
ya quemamos el
ropero, las puertas, los recuerdos
y la guitarra
crepitó en otoño su dulzura póstuma.
El perro escribe
genialmente a medianoche
y yo ladro con
locura pero él me mira furioso
si se inspira o hay
luna o piensa en la ausente.
Cuando posemos los
dos restos, los dos hálitos,
vendrán las siete
ratas dialécticas, tenaces,
nos acabarán con su
liturgia, es una pena.
Me sangra el hocico
de infinita tristeza
al pensar que la
casa quedará tan sola.
(de bandolor,
1965-66)
palestinos
a leila, a jaled
sus raíces carnales
al aire claman a un cielo de napalm,
una bóveda roja de
lobos devora los corderos celestes
de la antigua patria
y patea las cenizas del hogar,
los niños arden
entre sus brazos como teas.
Te has pasado de
infiernos, señor, en mis
pies deambulan eras
de pies trashumantes,
amo de este barrio
sideral, jehová, deus, alá,
responde donde estés
si es que estás, se acabaron
los desalojos del
planeta, los inquilinos elegidos y los parias,
la tierra es de
quien la sangra y todos caben bajo las uvas del sol,
dios quiera, dios,
no te cuelguen el triste hatillo de los éxodos
y sepas cuánto pesa
la cruz de tus errabundos,
esto será un carro
de amor para todas las criaturas,
o hay mundo para
todos o no hay mundo para nadie
(de Asesinaciones,
1972-81)
quinta ley contra
la quinta rueda
al
doctor e. en rosario y azul
por esa ley
dialéctica según la cual
cada cual busca a su
cual en el torbellino
del caos y
contracaos en travesía
de florecer y besar
entre muerte y muerte,
hallarán en mis
hermanos, novias, cuñados
los seres más
bellos y creadores de la creación
y en mis lobos la
depredación más horrenda,
tal cual, pueden
averiguarlo en nuestro infierno,
patria mía donde
los padres entierran a sus hijos,
lo que es yo, ínfima
conjetura de versículos,
verdísimo de mate
hasta el cerebelo sólo
quiero propagar su
sílaba a semejanza de sus besos,
siempre bebió de su
pezón insigne el poeta cachorro
por su ser y
contraser, ellos son mi crucifijo y mi belleza,
aquí no hubo
pirámides enterradas,
las erigimos con
lajas y brújulas de sangre
tropezando en la
niebla con nosotros mismos
y así vamos
oliéndonos a escoger cada cual a su cual
para ofrendar sus
soles a los proletarios del mundo
desunidos
(de asesinaciones,
1972-81)
No hay comentarios:
Publicar un comentario