miércoles, 16 de septiembre de 2020

Izet Sarajlic (Bosnia, 1930 - 2002)





UNA GRANADA LANZADA DESDE EL MRKOVIĆI


Desde hace treinta horas
las granadas
llueven sobre nosotros desde todas partes.
Una de ellas
ha sobrevolado ahora
este poema.
Ha sido lanzada desde el Mrkovići
donde antes de la guerra cogía margaritas
con la mujer que amo.




 
HERMANAS


Las de Esenin
se llamaban Shura y Katia.
Las de Majakowskij,
Ludimilla y Olia.
Las mías,
Nina y Raza.
Todas han muerto.
Raza y Nina
con sólo cincuenta días de distancia.
Han muerto
o a decir verdad
han sido asesinadas por la necesidad.
Ahora debo buscar en cualquier parte
una nueva hermana,
porque yo no puedo
vivir sin ser hermano.





 
UNA CALLE PARA MI NOMBRE


Paseo por la ciudad de nuestra juventud
y busco una calle para mi nombre.
Las calles grandes, ruidosas,
se las dejo a los grandes de la historia.
¿Qué hacía yo mientras se hacía la historia?
Simplemente te amaba.
Busco una calle pequeña, simple, cotidiana,
a través de la cual, sin llamar la atención de nadie,
podamos pasear incluso después de la muerte.
No es importante que tenga un paisaje hermoso,
tampoco que haya pájaros.
Lo importante es que en ella puedan tener refugio
cualquier hombre o perro en peligro.
Sería hermoso que estuviera empedrada,
pero tampoco esto es imprescindible.
Lo más importante es que
en la calle que lleve mi nombre
no le suceda nunca a nadie una desgracia.






AQUEL MIRLO


¿Qué habrá sido de aquel mirlo
que cantaba la primavera pasada
cuando esperábamos el tren
en la estación de Dovlici?
Pero, ¿puede un poema sobre el mirlo
sustituir el canto del mirlo?
¿Puede?
Lo dudo.




LOS CRÍTICOS DE POESÍA


¿Por qué los críticos de poesía
no escriben poesía
visto que saben todo de poesía?
Si supieran, tal vez preferirían
escribir poesía en vez que de poesía.
Los críticos de poesía son como los viejos.
También ellos saben todo sobre el amor.
Lo que no pueden es hacer el amor.






DESDE ALGÚN TIEMPO


Desde hace algún tiempo
no me interesa en absoluto la poesía.
Me interesa la vida.
Los peores lugares en la poesía son, en realidad, la poesía.
En cuanto la vida irrumpe en la poesía,
los versos, casi sin la intervención del autor,
se convierten en poesía.






LA SUERTE A LA MANERA DE SARAJEVO


En Sarajevo,
en esta primavera de 1992,
cualquier cosa es posible.

Estás en una cola para comprar el pan
y despiertas en un hospital
con una pierna amputada.

Después, incluso reconoces que has tenido mucha suerte.







(Fuente: La parada poética)

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