domingo, 6 de septiembre de 2020

Isabel Hualde (Carcastillo, España, 1952)



LOS CIELOS DE ARLES




Le sorprendieron los girasoles
amarillos y gigantescos
su gran corola
repleta de miles de ojos
—pepitas pardas—.

Ellos giran sin romperse
y ahora viven en mi mano
después el solo los pulveriza.
Mis ojos se adaptan
a la trayectoria de los pájaros.

Pronto arrojaré mi tristeza
a los cielos de Arles.

Estoy desnudo y quiero rendirme
regresar a la tierra
donde el cordón fue rasgado
—este no es mi lugar—.

Van Gogh apaga la vela
con el dolor de su aliento.

Que los dioses le protejan.







EL ABRAZO


El pantano imprime universo
con altavoces de tormenta.

Asustados por el rayo
en nudo de corbata
las voces decaen.

Lo que decimos lo recoge el agua
aclimatada a los rezos invisibles
de la marea interior.

Déjame brillar
y ocuparme de ti
mecer el dolor de la hendidura
con mi vieja alma

déjame sellar
tus últimas palabras:
haiku impronunciado en la boca
y piel desnuda a la intemperie.

El abrazo
el frío definitivo.






En Caminar horas

               Ediciones Eunate



             (Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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