domingo, 20 de septiembre de 2020

Hélène Cadou (Francia, 1922 - 2014)

 

 

CUATRO POEMAS

 

 
La morada rivaliza
Con la iglesia sin campanario
Y el rayo
Escoge una u otra
Cuando quiere herir
Pero el gran navío sereno
Que abre su poema a los campos
Zarpa con el más leve aliento
Y está ya en medio del bosque
Donde charlan santos que han perdido su cruz
Cuando vuelve el atardecer
Todo se duerme y la escritura suavemente
Asigna su lugar a la morada.
 
 
***
 

Los poetas
Profieren
Cada uno con su voz
Su grito
Este canto
Que envuelve la tierra y las estrellas
Hasta los confines
Del universo
Y es la misma poesía
Llena de risas y lágrimas
Una poesía ancha como la noche
Que canta para cada uno
La soledad de las lindes
Del abandono y del temor
Cuando se abre al mundo
Una clara ventana
 
 
***
 
 

Cuando niña
Temía que el pozo
Abierto en el hueco del jardín
Fuese un ojo desmesurado
Sobre el fondo de la tierra
Y una mirada
Que permitiera ver
La noche de los tiempos
Y huía de la envidia
De tomarlo por espejo
Tal era el miedo a que mi rostro
En él se perdiera.
 
 
***
 
 

La selva
Rodea por todas partes
La casa rosada semejante
A la flor del durazno
Desde mi ventana
Cuando llega la noche me pregunto
Tan abrumadores parecen los años
Sobre la morada
Y la amenaza secular
Pesa sobre los campos que tiemblan
Al presentir el regreso de los dioses antiguos.
 
 
 
 
 
__________
en “Tute de damas”, Publicaciones de la Universidad de Cádiz, Cádiz, 2007. Ed. y trad. de Nicole Laurent-Catrice. 
 
 
 
(Fuente: Jonio González)

 

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