lunes, 13 de abril de 2020

Gottfried Benn (Alemania, 1886 - 1956)


Hombre y mujer atraviesan la barraca de los cancerosos



El hombre:
Aquí en esta fila hay regazos destrozados
y en aquella fila hay un pecho destrozado.
Cama apesta junto a cama. Las enfermeras cambian de turno cada hora.

Vení, levantá despacio esta manta.
Mirá ese pedazo de grasa y humores podridos,
alguna vez fue importante para el hombre
y se llamó también embriaguez y patria.

Vení, mirá estas cicatrices en el pecho.
¿Sentís el rosario de nudos blandos?
Tocá sin prisa. La carne está blanda y no duele.

Por aquí, esta sangra como si tuviera treinta cuerpos.
Ningún ser humano tiene tanta sangre.
Aquí a esta se le amputó
primero un niño del seno canceroso.

Los dejan dormir. Día y noche. – A los nuevos
se les dice: Aquí el dormir es bueno para la salud. – Solo los domingos
para las visitas, se les deja un rato despiertos.

Es poca la comida que aún se consume. Las espaldas
están llenas de llagas. Mirá las moscas. A veces
los lava la enfermera. Como se lavan los bancos.

Aquí se hincha el campo labrado alrededor de cada cama.
Carne nivela la tierra. Llamas se pierden.
Humor se dispone a fluir. Tierra llama.





         Traducción: Guillermo Romero von Zeschau 



(Fuente: La traición del hombre topo)

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