EL NÁUFRAGO
No sabíamos que era
pescador.
Y un día fue
salvado de las aguas del río.
De cómo pasó a ser
un sobreviviente,
un náufrago famoso,
dieron cuenta los diarios.
Nosotros sospechamos
que fue un fraude.
Hace rato que no
tiene pesca alguna.
Hace rato que
naufraga en su taller,
acosado por un
silencio de manubrios
y cadenas oxidadas y
los espectros
de ciclistas de
gorra calada
y broches en las
botamangas.
De algún modo sabe
que la fama
es un cuento muy
corto.
Se gasta más rápido
que la goma
de los frenos y hay
que impedir la caída
desde los propios
pies.
Por eso ya no
escucha ni comenta más nada,
apenas balbucea y su
sordera crece,
pero entiende por
gestos
si se arruinó un
gomín
o el pibe no tiene
con qué pagarle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario