domingo, 7 de agosto de 2022

León Benarós. (San Luis, Argentina, 1915-Bs.As., 2012)

 

INVIERNO DE FAMILIAS
 

Ay, material sin tasa del invierno,
con qué cosas me llegas del olvido:
Tu vaho de eucalipto, tu abolido
caliente hogar y comedor fraterno.
 
De lanas y lloviznas estás hecho;
de portales y niños ateridos.
Alguna vez nos hallarás dormidos
con un escapulario sobre el pecho.
 
Intíma llama, indefinible herida,
oculta cicatriz , presencia muerta.
Leves nudillos llaman a la puerta
y sin remedio se nos va la vida.
 
Te caracterizaban limpia ropa,
fresco estoraque, dulce hierbabuena.
Las ocho campanadas de la cena
y nuestro humilde pan, y nuestra sopa.
 
Así tu profusión amontonada.
Así de inexplicable como eras,
llegabas desolando primaveras,
derribado laurel y flor cortada.
 
Con una pesadilla, con un gato,
con un ojo mirándonos, despierto,
con un juguete abandonado, muerto,
con un viejo reloj, con un retrato. 
 
Ronda de atardecer, penar sin cuento.
Venías con tus voces de otra pieza
con ese descansarnos la cabeza
y con tu "agítese el medicamento".
 
Devuélveme las hadas de tu historia.
Cielorraso llovido fue tu cielo.
Inquieto dormitar, madre en desvelo
de largo camisón y palmatoria.
 
Ay, doce de la noche - brujería -,
percha fantasma, comedor crujiente,
ay, vinagre aromático y doliente,
callado amanecer y frente fría.
 
Déjenme con mi mundo condolido,
mínimo suceder, cosas queridas,
herido navegar, aguas dormidas,
rumbo para la rada del olvido.
 
 
 

De "El rostro inmarcesible", 1944)
 
 
(Fuente: Héctor Giuliano)

 

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