Carta al Yeti
Hemos estado pensando en ti, querido Yeti, en las justas razones que tuviste para darnos la espalda y avanzar empinando tu lomo lunar por las escarpadas montañas Ni entre los monjes hallaste paz Solo la nieve te vio como igual y te abrigó el corazón descalzo Las cosas han cambiado desde entonces han bajado de los cerros han emergido de los lagos otros seres abominables maravillosos e indispensables como tú para desdibujar los límites de la imaginación humana Si vuelves juntos podemos esperar la navidad y aunque acá no hay nieve podremos reflejarnos en las vidrieras rotas de los escaparates saqueados ya no tendrás que volver a esconderte Yeti, nunca más El mundo del que huiste se está acabando El mundo que dejaste atrás está devorando al águila se está comiendo el sol Prometeo desatado camina con su fuego bajo el mar Los bosques arden y muy pronto el último glaciar de tu desvelo arderá inevitablemente El único nido posible será el del corazón Y si vienes, si vienes pronto podrás verlo arder también, querido Yeti Ahora, si estimas en más la vanidad de tu destierro lo entenderé Existe la probabilidad de que Wislava tuviera razón quizás la esperanza no sea más que un síntoma del olvido y las mujeres sigan pariendo hijos entre las ruinas Pero ahora es distinto eso queremos creer mientras te escribo estas líneas La paratopía solo es posible si regresas, querido Yeti
(Fuente: El Hombre aproximativo)

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