viernes, 5 de agosto de 2022

Damsi Figueroa (Talcahuano, Chile, 1976)

 

Carta al Yeti

 
 
 
Hemos estado pensando en ti, querido Yeti,
en las justas razones que tuviste para darnos la espalda
y avanzar empinando tu lomo lunar por las escarpadas montañas  

Ni entre los monjes hallaste paz
Solo la nieve te vio como igual y te abrigó el corazón descalzo

Las cosas han cambiado desde entonces
han bajado de los cerros 
han emergido de los lagos otros seres abominables
maravillosos e indispensables como tú
para desdibujar los límites de la imaginación humana

Si vuelves
juntos podemos esperar la navidad
y aunque acá no hay nieve
podremos reflejarnos en las vidrieras rotas de los escaparates saqueados
ya no tendrás que volver a esconderte
Yeti, nunca más

El mundo del que huiste se está acabando
El mundo que dejaste atrás está devorando al águila
se está comiendo el sol 
Prometeo desatado camina con su fuego bajo el mar
Los bosques arden y muy pronto el último glaciar de tu desvelo
arderá inevitablemente

El único nido posible será el del corazón

Y si vienes, si vienes pronto
podrás verlo arder también, querido Yeti

Ahora, si estimas en más la vanidad de tu destierro
lo entenderé 

Existe la probabilidad de que Wislava tuviera razón 
quizás la esperanza no sea más que un síntoma del olvido 
y las mujeres sigan pariendo hijos entre las ruinas

Pero ahora es distinto 
eso queremos creer mientras te escribo estas líneas

La paratopía solo es posible 
si regresas, querido Yeti
 
(Fuente: El Hombre aproximativo) 

 

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