SOBRE LA IMAGEN DE BRUNO EN LLAMAS
SOBRE LA IMAGEN DE BRUNO EN LLAMAS
Dices: Veo a Bruno arder.
Dices: Estoy frente al cuerpo de Bruno en llamas, inseminado por el dolor.
Y yo, Filoteo, te afirmo: no es Bruno el que arde sino que el Mundo está ardiendo en Bruno. Siempre lo estuvo.
Contempla las ampollas en la espalda y en la madera.
Te digo: Bruno se está poniendo en acto infinito.
Bruno se expande, se disemina, se multiplica como una madre adolorida.
Brota Bruno en la madera y van siendo uno.
¿Ves cómo se abre el atanor de su piel?
Bruno, parte y accidente, tras la llama viva, se mueve de su nombre y florece.
Lento, muta, como si Dios volcara su vaso rojo.
Dices que los sentidos, declaró Bruno que pueden engañar.
Los sentidos no engañan esta vez.
En cada átomo de cada una de estas llagas, como si fueran palabras que se abren por amor a la Verdad, hay un pedazo de Bruno que se escapa y se te acerca.
Así yo, Filoteo, te digo: si la substancia es eterna detrás de toda máscara, en cada animal que aun temblando se acerca implacable a la Verdad, una parte llamada Bruno sigue ardiendo en nuestro Mundo.
PLEGARIA DE BRUNO EN LA HOGUERA
A Lucas Margarit
Oh Maestro Telesio: rerum natura est infinitum.
Respiramos: hay un pedazo de cielo bien adentro, circulando en nuestro cuerpo. Así flotamos en el interior, de los pies a la cabeza.
¿Va el pensamiento en nuestra sangre, con su pedazo de cielo va, entre tu respiración y la mía, como van las palabras por el aire, entre infinitos mundos, con sus nubes adentro, con su silencio alrededor?
¿Sabías que no hay palabras en el espacio, pero tampoco vacío?
¿Sabías que el vacío es atravesado por cosas intocables que ningún cuerpo resiste?
Rerum natura est perpetuum mobile.
¿Mi muerte estará vacía? ¿Te atravesará como una de esas cosas?
¿A quién atravesará tu muerte? ¿Se cruzará alguna vez con la mía?
¿Respirarán juntas en una misma boca que las diga, como una nota al pie del gastado cuaderno de la Nada?
Hice tanto ruido Gran Inquisidor que decidiste acostarme como niño en el lecho del olvido. Pero ¿cuántos pájaros aletean cuando muere un alma libre?
Oh Gran Padre de la Muerte. Corrí el manto del cielo que nos cubría, oh padre de mi época. Y encontré ideas más peligrosas que la muerte, porque de ellas, ni siquiera por la memoria se puede volver.
Mi sacrificio es necesario: toda llaga es una rosa.
Rerum natura est accidentia: florece la muerte y florece el espíritu.
Ahora cuando las llamas me envuelvan, me soñaré en el centro del mundo danzando desnudo, repleto de cielo, brillaré en la noche, me diseminaré por el aire, atravesaré los cuerpos, tocaré el futuro.
Y estaré en la boca de todos con mi amorosa peste.
(Fuente: Meta Poesía)
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