sábado, 5 de septiembre de 2020

Francesca Gargallo (Siracusa, Sicilia, Italia, 1956) Reside en México desde 1979



LA CALLE ES DE QUIEN LA CAMINA

Nací viajera 
                      sombra de un tren sobre las zarzamoras 
                                                         huella de barco.
Me vive lo que todavía desconozco y lo ya recorrido 
       el aire brioso de los Andes 
                                                     el mar Caribe 
                                                                             la noche en una ciudad de invierno.
Entonces tomo la mano que pinta las calles, 
le ordeno un cartel que se vea desde muy lejos:
La calle es de quien la camina,
                                                      las fronteras son asesinas.
Ahorro peso sobre peso y una primera mañana 
giro la manija, cierro despacio la puerta 
y me voy con el tiempo del paso 
sobre el suelo de todas.




FUNCIONAS

Hoy funcionas amor.
Mientras el sueño devora mis horas
y yo me agazapo entre el cojín y el alma
tú andas perfecto como una vieja ama de llaves
cargas con la ropa y la hora de la cena.

Hoy funcionas cual programa doméstico
te eclipsas silencioso por el pasillo
llenas la lavadora planchas.
Ni entre los dos jamás hacemos tanto.
Será que el cansancio me ha caído encima
como un oyamel herido en el humus
y siento que podrirme es mi destino.

Ni siquiera ese miedo de raíz
                  -el pánico infantil frente a mi madre deprimida
el terror a la nada que devora la gente-
nada puede levantarme
y tú funcionas




CONJURO


Usé el dolor como instrumento 
falsa jugada de falsos sentimientos que creció a la fuerza 
con voluntad de elefante.

Hoy renuncio a la ilusión de controlar 
la corrección de la palabra 
la métrica 
toda sensibilidad para disponer el ánimo a la letra.
Renuncio y reconozco 
a la amiga 
la hija 
la amante y aun a ese hombre que se cuela por la concreción de eternidad en un segundo.
Limpio al sol mi vida de niña
digo adiós a la jovencita arrojada.

Herramientas fueron las guerras 
el sufrir de otros, ajeno y pregonado:
heroicidad inventada para dar cuerpo a cuentos verdaderos 
deseo de ser personaje de mí misma.

Hoy miro al mundo que se acaba 
la lluvia sucia del atardecer 
y sueño.






Amarte fue un intenso regalo
El olvido es ahora una tarea
que enfrento en compañía
Como todo trabajo
el fin de semana se suspende
suspiro en la hamaca
y recuerdo tu boca con olor a mañana


Cuando no sabes qué decir
hombrecito que he elevado a la altura de mi pasión
gritas
¡Tú de mí sólo quieres sexo!
Iluso:
yo de ti lo pretendo todo.
Y no va a ser suficiente




de Se prepara a la lluvia la tarde, Ediciones Corcon, México DF, 2011




(Fuente:  Emma Gunst)

No hay comentarios:

Publicar un comentario