jueves, 3 de septiembre de 2020

Enrique Falcón (Valencia, España, 1968)



FRAGMENTO DE SÍLITHUS





[ click!] en aquel tercer día
cuando la revolución alcanzó su término



Aquí la anciana no dice —«he aquí una anciana»,
el anciano no dice —«he aquí un anciano»,
en Sílithus el muerto no dice
—«he aquí uno que no ha vuelto».
Nadie dice —«he aquí un perseguido»,
no hay nieve ni hay lluvias torrenciales
que oculten la tumba del rebelde
—el lobo no acorrala al cordero
y una niña pequeña ahora juega con los dos.
Aquí el varón no dice — «he aquí la mujer que hubimos matado»,
aquí el hombre del norte no dice — «este es el curso del río que nosotros torcimos»,
la piedra desechada ya ha sido recogida
y un niño recién destetado ahora mete su mano en las perforaciones de un tanque:
útero y ataúd descansan en las lindes del bosque.
Nadie nos ha dicho
— «este es el choque, este es el anzuelo con que atragantamos a vuestros padres»
— «esta, la silla de la oficina»
— «este, el final de su esperanza»
— «aquí veréis ahora
toda la dote de un mundo apagado».
Aquí nadie dice
que quien ha conocido el mundo ha encontrado un cadáver         [Tomás]
porque la fe resplandece en la cocina
la esperanza reposa en un plato:                                               [Tertuliano]
nadie vierte en ellos el alcohol de la derrota, nadie dice
— «este que bebemos es el alcohol de la derrota».
Aquí la anciana no dice —«he aquí una anciana».                       [tabl. Enki]
Y el anciano no dice —«he aquí un anciano».
En Sílithus el muerto no dice — «este es uno que se ha muerto».

Un jergón disponible.
Velas para un extraño.

Que desciendan, que miren, que recuerden:
aquí masticamos el pan de las montañas
como otros masticaron el pan de los tristes.

Ni siquiera ahora,
con alivio,
reconocemos las filmaciones de córtex
cuando en ellas depositábamos
el reposo feliz y la dicha completa:
todo abruma y nada dicta
lentamente lo que quiera venir:
el chasquido final que enraíza en las horas.

Por todo alivio sabemos
que la lengua
que la lengua de Quien Miente
no les habla ahora a nuestros hijos
y quien hoy sujeta un arma
nada tiene entre sus manos.                                                              [Blyth]
Nosotras ensanchamos el espacio de la hoguera.

Hacíamos todo el esfuerzo posible
para no perturbar las plegarias del viento,
la indulgencia del suelo, el respeto a la asamblea
y ese hilo que sin prisas nos conduce al amor.




Sílithus

La Oveja Roja



(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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