jueves, 9 de abril de 2020

Samuel Trigueros (Honduras, 1967)




A TRAVÉS DEL VELO TERRESTRE



Un niño borra la lección
y crea en la pizarra
unas nubes de invierno.
Leemos en ellas lo que antes
pareció encaminarse hacia la luz
y ahora yace en tierra insana.

Aquí estamos todos,
quietos al fin,
sin los pretéritos afanes,
sin poder ver los corazones apagados
a través del velo terrestre.

Ya nada es parte de nuestra voluntad.
La hierba crece
sin que necesitemos
hacer nada más que alimentarla
con el silencio en que nos deshacemos
adentro
de quienes ayer cantaban con nosotros.

Crear o destruir, se fue de nuestras manos.
No hay naves, no hay caminos.
no hay cambios de estación,
ni amor ni odio.
La sabiduría no crece ni la estupidez mengua.
Nada muda.
Aquí es donde estamos
los que hemos desaparecido.

El viento quiere lamer nuestras heridas,
esas raíces de polvo que persisten
como una red inútil de la sombra.
Tenemos larvas por tesoro
en los pulmones aplastados
y el viento no lo sabe.

Después de la tormenta
queda en el cielo una magnificencia de cobalto.
En vano intentamos recordar
(en la quietud que queda)
esa vieja lección
que un niño borró de la pizarra.





(Fuente: Bitácora del Párvulo)


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