sábado, 11 de febrero de 2023

José Asunción Silva (Colombia, 1865-1896)

 

Nocturno

 


          
 
 
           Una noche,
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
           una noche,
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
           muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
           caminabas,
           y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
           y tu sombra,
           fina y lánguida,
           y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
           y eran una
           y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!

           Esta noche
           solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
           por el infinito negro,
           donde nuestra voz no alcanza,
           solo y mudo
           por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
           a la luna pálida
           y el chillido
           de las ranas...
Sentí frío; ¡era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
           entre las blancuras níveas
           de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
           era el frío de la nada...
               Y mi sombra
           por los rayos de la luna proyectada,
               iba sola
               iba sola
           ¡iba sola por la estepa solitaria!
           Y tu sombra esbelta y ágil,
               fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
           se acercó y marchó con ella,
           se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!...
 
 
 

José Asunción Silva en El libro de versos, incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)

 

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