viernes, 11 de noviembre de 2022

Yeny Díaz Wentén (Chile, 1983)

 

Curatoría
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TULIPÁN

 

Tu tu tulipán tutu tulipán
Que cantaru tulipán tuyo
Tuyo quien ser suyo tulipán
Tulipán quiero ser tuyo tulipán
Tu tu tuyo del suyo tulipán
Tulipán pan pan tuyo
 
Suyo tulipa Tulipán
Cantar tuyo tuyo tulipán suyo
Cantaru suyo suyo tulipán tuyo
Oro duro tulipán tuyo tulipán
suyo tulipán
 
Oro tulipán suyo tulipa tulipán
Que canturu vivo tulipán vivo tulipán
Por tuyo sole cantaru tulipán
pan tuyo
 
Por suyo sole cantaru tulipa
tulipán suyo
 
 
 

JUANA NIÑA
 

Yo sentí mi cabeza partirse cuculí
y miré pa'l norte
por el sur a golpes y balazos
me rompieron el cráneo
de mi infancia cuculí.
La rendija se colocó en mi ojo
y mi ojo tan morado como
el pelo de mi hermana cuculí
volar pajarito cantor yo quería
y yo vide venir la vida perdía
de mi padre tan moreno cuculí.
Y la tarde roja roja mi cantora
que de un crujido borraron mi memoria,
que de carreta y poncho dejó
una huella.
Ay cuculí mi cantora
dulce pajarito del sol
cuculí mi palomita empolvada
palomita del cielo tierra amarilla
y albor
pajarito cantar sola
cuculí cantor que pena
prendido el trino en la roca
no brota agua
sólo viento con el sino
todos se han ido con mi voz.
Ay palomita Juana Niña canción
mi palomita quién
ha mancillado tu corazón
 
 
.

LOS CALLADOS
 

"Y yo vine desde tan lejos pa’ puro perder mi gente"
Manuel Cruces
 
 
Eché mi suerte a correr entre
la sangre
de los vacunos y a mi muerte cayeron
sus cabezas la semilla del asesinado comieron
los animales secáronse la tierra
y gran manto
que cubría el cuerpo
 
…calladita calladita que ya no vuelven más…
 
Difuntas estas cruces bajo el cerro
mi familia mi familia me enterró creyendo
que sería piñón floreció la maleza negra del ataúd
y la savia muerta manchó las manos
de mis hijas blancas
 
Mis hijas mis hijas mi fruta
tienen ahora la manda del luto
en sus caritas
que dios me perdone
que dios me perdone
por no que querer partir
a sus terrenos
 
Teñido en la cocina y en estos
cuatro palos que son la mesa,
la cama de mi velorio,
desojado me voy con mi cara traspasada
traigo viento cenizo sobre esta casa
cerrarse la puerta para dios mandé
y ensuciarse los caminos
para la virgen
no vuelvo Inés
que no me vuelvo
 
He dejado a mis crías sin leche
la promesa
¡qué me han hecho!
¡qué me han hecho!
este indio come tierra
y sin raíz planta del aire es
 
Un muerto ni cien no merecen
ver crecer la tierra sin sentirla
ni el pecho de su mujer solitario
penando salgo con una estaca atravesada
en el espinazo
los vacunos negros rojos cayeron
en el barro sabían que corría
por ahí la desgracia
 
La miseria de estar muerto podrá partirme los ojos
estos ojos oscuros
centro de la herida cortada
la lengua filosa
de esta tierra para mis hijos
nuestra casa hecha golpe
montaña que abrió el rostro
al antiguo le cierra
los ojos hoy a este indio
 
Mi padre se enrosca entre
los cerros montecitos
de oro suyos
cruzó la montaña cordón
de piedra abandonar la tierra empezar de nuevo
para que su cría sea machacada
hasta el cansancio
 
Un dios reventado se olvidó
de nosotros
la promesa que me hizo el árbol
el viento la llevo lejos por el río
como a otros
yo rezo por ti para verte
¡No levantes el poncho mujer!
no lo levantes que arrastrándole
iré dejando camino pa’ que
me busque
uste’ allá donde está oscuro
nunca veremos el sol mujer
nunca más veremos el sol
yo estoy solo ahora
 
Mis pies Inés mis pies de indio
andan fríos en este calabozo
esperaré a que vuelvas
levanta la huerta por mi
que mis manos andan
sn sentirlas
sin sentirlas Inés
 
Un dios plomo nos mira el aleteo desesperado
ave María pájara pulcra vela
por mis hijas
que voy con la cara a culatazos
no puedo esconderme me llevaron
 
La ausencia desforma el destino
de cualquiera
los grillos perdieron el aire
mis hijas han cogido las naranjas
más amargas ese árbol
debió ser cortado cuando
perdió su dulzura
 
Tengo rajado el pecho
mi alma se quedó abierta
en el entierro
en el río se perdió mi sangre
y la ropa quedó sucia tan sucias
junto a las palmas del matador
 
Una estela madurita me llevo
al oeste
me hundo en el mar
con los ahogados.
 
Yo nunca vi este pueblo
y desde el cerro creí que
eran plumas blancas
y al enterrar esta carne
nos sembramos junto a ella
 
Estos vacunos negros saben
de la sangre
y soy polvo por la pena de dejarte
diles que no me maten
diles que no me maten
porque mancharan el porvenir
 
En la frente de un árbol
está escrito el perdón
y en el vientre limpio
de mis nietas
 
Quedamos quietos después
del ruido y el cuerpo de mi hija
fue arrastrado sin compasión
cierro los ojos
 
Tengo pena
tengo miedo
no encuentro perdón
debiste arrancar pa’ la frontera
mi señor
han roto el porvenir
 
No se rece más en esta casa
o les sacaré la lengua a todos
no volverá
no se siente por el norte
la tierra se nos secó
y los árboles viajaron hacia el mar
allá va su dueño
arrastrando el poncho
remendado de nosotros
 
Nos quedamos solas tengo miedo
el hambre me quiebra la esperanza
llórale a dios pa’ que nos
deje tranquilos
llórale pa’ que
se olvide de nosotros
 
Eché mi suerte a correr entre
la sangre
de los vacunos Inés
y a mi muerte cayeron sus cabezas
me sembraron creyendo
que sería piñón
y dios nos dio la espalda
y mi lengua se arrolló en mi boca
y sólo fui un montón de huesos
y ceniza
 
Esto es la nada llena de ojos
fe carne y de piedras
y la lengua entonces señor será
y la tierra entonces señor será
más negra que negra
inquieta he visto señor
la última vez que estuvimos juntos
perdí mis sueños mi quijada
y tu cruz
 
He dejado la semilla exhumada
a mis nietas vivas las crías blancas
a mis nietas el perdón
montecito de oro suyo soy
rezo ahora en lo oscuro
para ellas
y por los no nacidos
y arrancados
y siempre por los no nacidos
y los arrancados
 
Inés ya no vuelvo
ya no vuelvo
 
 
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)

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