Teatro de los Artesanos
La hoz, el martillo y la estrella de Italia
lucen de nuevo en el salón. ¡Y cuánto
dolor por aquel signo en aquel muro!
Entra, apoyado en su muleta, el Prólogo.
Saluda con el puño; unas palabras
dice para que rían los niños y mujeres
que pueblan la pobre platea. Y habla,
tímido todavía, de la idea
que hoy hermana a los ánimos; termina:
"Y ahora hago lo mismo que hacen los alemanes:
me retiro". Entre un acto y el otro, en la Cantina,
circula parco y rojo por los vasos
el amigo del hombre, ese que cicatriza
heridas, cierra grietas dolorosas; alguno
que ha llegado hasta aquí de espantosos exilios,
con él se entibia como quien tiene frío al sol.
Este es el Teatro de los Artesanos,
como lo vio el poeta allá en el mil
novecientos cuarenta y cuatro, un día
de septiembre, en que a ratos
todavía atronaban los cañones,
y Florencia callaba, absorta en sus ruinas.
[Versión de Pablo Anadón
Córdoba, 12-XI-22]
*
Teatro degli Artigianelli
Falce martello e la stella d’Italia
ornano nuovi la sala. Ma quanto
dolore per quel segno su quel muro!
Entra, sorretto dalle grucce, il Prologo.
Saluta al pugno; dice sue parole
perché le donne ridano e i fanciulli
che affollano la povera platea.
Dice, timido ancora, dell’idea
che gli animali affratella; chiude: «E adesso
faccio come i tedeschi: mi ritiro».
Tra un atto e l’altro, alla Cantina, in giro
rosseggia parco ai bicchieri l’amico
dell’uomo, cui rimargina ferite,
gli chiude solchi dolorosi; alcuno
venuto qui da spaventosi esigli,
si scalda a lui come chi ha freddo al sole.
Questo è il Teatro degli Artigianelli,
quale lo vide il poeta nel mille
novecentoquarantaquattro, un giorno
di Settembre, che a tratti
rombava ancora il cannone, e Firenze
taceva, assorta nelle sue rovine.
(Fuente: El trabajo de las horas)
No hay comentarios:
Publicar un comentario