
ARTE POÉTICA
Dijo que todas ellas murieron, sí
lo dijo, que son como ademán de polvo
en las ventanas. Dijo
que ni pupila ni trance ni acróbata:
humilde anillo, en cambio, cabeza
de alfiler. Dijo: mirarlas
como a resplandor. Las palabras -dijo-,
hay grandes verdades en ellas;
caminos vacíos, una ciudad de cal
en donde un puñado de monos melancólicos
busca para refugio los lugares frescos.
UN SOLO ÁRBOL
Durante los días de su error
descuartizó infieles y echó ácido en sus heridas,
los colgó y colgó a sus hijos,
dio garrote y empaló y profanó mujeres castas.
Algunos años más tarde
solía pasar las horas en su oratorio privado
con un tosco crucifijo de fraile sobre el pecho.
(Fuente: Meta Poesía)
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