miércoles, 17 de agosto de 2022

Idoia Arbillaga (Cartagena, Colombia, 1974)

 

La voz de hueso


He visto agujeros en Dios, abiertos como plantas voraces.
Vi el espejo invertido, su huella de plomo quemando la mies.
Vi pájaros de alambre soñando el vuelo
y niños dormidos que no tienen sueños.
Ramillete de agua sostenido en el aire, eso es el hombre.

Entonces, revelación en los campos del silencio,
y llega un canto antiguo que deslío en mi mano.
Una voz de hueso custodia mis caminos,
una voz de hueso me acerca a la verdad.
Y mi voz se hace cuenco, reposo sin cenizas.

Amanecer blanco cada día: seguir, seguir, seguir.
Subir por el círculo, bajar por la luz. Sabor a sol en el vientre.
Como un vapor que no cese, hasta matar la sal. 

 

 

(Fuente: Life vest under your seat)

 

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