He visto agujeros en Dios, abiertos como plantas voraces.
Vi el espejo invertido, su huella de plomo quemando la mies.
Vi pájaros de alambre soñando el vuelo
y niños dormidos que no tienen sueños.
Ramillete de agua sostenido en el aire, eso es el hombre.
Entonces, revelación en los campos del silencio,
y llega un canto antiguo que deslío en mi mano.
Una voz de hueso custodia mis caminos,
una voz de hueso me acerca a la verdad.
Y mi voz se hace cuenco, reposo sin cenizas.
Amanecer blanco cada día: seguir, seguir, seguir.
Subir por el círculo, bajar por la luz. Sabor a sol en el vientre.
Como un vapor que no cese, hasta matar la sal.
(Fuente: Life vest under your seat)
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