miércoles, 2 de septiembre de 2020

Víctor Rodríguez Nuñez (Cuba, 1955)



la palabra cerrojo para salir del mundo

 


soy yo sin vos
sin voz
aquí yollando
Oliverio Girondo


1

es tu cumpleaños y matas una culebra
que entraba en el granero
¿qué ideogramas convergen
en ese punto de la irrealidad?

revuelta de la sombra ante el crepúsculo
no se hace nada en vano
su rumor nos anima cuando calla la luz
no hay error sin sentido

todavía puedes plantar un mango
una asonancia real una veleta
para reconciliarte con el sueño

debes acostumbrarte a renacer
cuando abras los ojos al vacío
te sentirás en casa



 11

te erizas al pasar bajo estas cuerdas
que se trenzaron solas en la noche
no hay aguja ni idea
que desate los puntos suspensivos

aquí la ilusión se convierte en fibra
las ganas en vibrante destejer
como cruz en la trama
al albor de un castillo en Eslovenia

alzarte sin nombrar dando la voz
alcayata en el vino clavel de humilladero
hincado de rodilla ante la data

sumido entre las piernas de las contradicciones
el sentido se ajusta al manear
la palabra cerrojo para salir del mundo





[vomitar el mundo desde la estrella]


El agua límpida, de varios cielos, doméstica se arrulla.
Pero ya en la represa, salta la bella fuerza
Aurelio Arturo


1

incómodo como la poesía
que a todos queda mal y aprieta en todas partes
quieres en esta feria
hacer levitar un perro cuando nadie mire

a la luz de otro ritmo
otro cuerpo más parco fulminante
distraerte un comino
                                            mientras hiele la espera

su clamor por la mirada absoluta
el detalle que a su vera se siente
después buscar orejas de elefante

algodones en miel
sacarle el alma a la montaña rusa
vomitar el mundo desde la estrella



5

el albañil se sienta
                                            de espalda a los nenúfares
en su familia no se fraguan versos
mas sus palabras son las de la tribu

levanta su ansiedad
                                            ladrillo por ladrillo
en un arco de triunfo
para los ejércitos de la nada

las manos no le dejan de temblar
en los guantes de toro desnucado
sueña el albañil que se derrumba la pared

formada sin apego con sudor alcalino
sus palabras trastabillan en la claridad
échales una mano



[Mazorra]


en el pabellón rojo los enfermos
pendientes de la voz como una espada
deletrean la palabra astrolabio
la nada no interrumpe

su discurso borbota de las tumbas
orejas de la muerte
a la sombra rebelde de una ceiba
su voluntad hidráulica

el agua no sigue un solo camino
el sol sabe que se marchitará
por eso en la miseria resplandece

una fuerza verde impulsa la elipsis
la muerte es muda
                                            el crisantemo habla por ti





[Plaza de la Revolución]


y se apiñan el que da cincel a la mañana
la que carga una puerta
                                            por donde no va a entrar
el que deja caer su arroz con leche en la esquina

la sorda de cañón que marca el paso
en ruedas de casino
el que nunca se sienta
                                            en sillones de mimbre

la que encuentra un paisaje
al abrir la última lata de Vita Nova
el que niega el saludo

pero va a la reunión del comité
la que vomita el alma
                                            el que vuela esta noche





[Manaca Iznaga]


en la memoria zurda
                                            todo una sola vez
como un pomo repleto de cocuyos
si nada fue futuro nada será pasado

con rocío en la prisa
                                            espigas en el alma
esa torre torcida en Chesterfield
tiene que ver contigo

                                            también la torre Eiffel
siempre al tanto de lo que no sucede
universal como la tojosita

el Wye y el Agabama
no líneas multiplicaciones puntos
sino la mancha hambrienta de sentido






(Fuente: Vallejo & company)


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