lunes, 7 de septiembre de 2020

Katarina Frostenson (Suecia, 1953)



En un cuadro


Hermana coge una mano
y lleva hacia la barca
Golpes de remos cortan agua negra
Montes, crestas puntiagudas —

los niños viajan
vientres desnudos, coronillas afeitadas
Golpes de remos, por el fondo se extiende sarmentoso, infinitamente largo
      —el corazón
extraído del cuerpo de la liebre... niños, os han picado pájaros en la nuca
hasta dejaros el cuello como mondas rojas de —

El agua se levanta entramos en padre

Hermana—está en la abertura de la puerta
escuchando
la monótona voz de Él...
envejece
Oh, hermana piernas largas, ojo de pato
Tú estás junto al espejo
y empalideces —

¡Llama,
hermana, telefonea! Envía telegráficamente
tu imagen especular de
desnudos, afeitados..., blancos —

Estoy sentada escribiendo un signo, uno con
Uno con los hombros  Sé
que soy un cuadro aquí sentada en el sofá
encogida, pálida, una i, vestida de negro  Sola
como una familia pequeña

viene un hombre, desde fuera
de otro tiempo  Vienes
tú, angustiado, cayéndote
hacia mí — silencio

Silencio. Tú no necesitas saber
No tienes por qué tener miedo
Estás fuera del cuadro y estos niños saben
hacia donde se encaminan
 
 
 


en Den andra (1982), incluido en Poesía nórdica  (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).
 
 
 
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)

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