muchachos
tan solo, tan lejos,
tan sin ellos
buscando a ciegas un
fusil para traerles un milagro
que harán los
muchachos ahora, dónde duermen si duermen,
qué hacen sus manos
queridas, qué’ acarician si acarician,
qué dolor
estrangulan a solas sin ruido
que un hombre macho
no debe llorar.
Argentina, te llevo
oculta como un ladrón,
tus puntas me rompen
la piel y me delatan,
quedate quieta,
amor, nos miran, somos tus huerfanitos
entre la última
curda y la revolución
disparando en tu
honor estos cachos de muerte.
Hoy ando con una
garúa feroz, cómo llovizna tu sangre,
llevo treinta nenes
llorándome en el alma
todos juntos.
(de Sangral América,
1971)
a
miguel ángel bustos
augusto carmona
haroldo conti
roque dalton
víctor jara
augusto olivares
mauricio rosencof
roberto santoro
francisco urondo
rodolfo walsh
y todos, todos
los hermanos,
donde estén
tu frío es más
antiguo que los pobres
y tus vientos,
darling, penetran por mis tajos,
me terminan de
esparcir por tu nochumbre
blue cual un largo
asesinato sin aullidos, muy love.
huyo de tus
bayonetas goteantes, ranger mía,
me arrastro por el
túnel de mis huesos
que ya no tienen
sitio para mí, yo que
les di de comer,
preciosa, antes del holocausto.
tiritan las uñas,
las torres y las calaveras
resuenan sus
dentaduras resecas
que dios olvidó
desconectar, salgamos
a bailar, baby, es
nuestra pieza preferida.
y están vacíos tus
bares y colmadas tus plazas, dolly,
humanerías
carneadas flamean en tus faroles
una luz rosada sobre
tu rocío que cae en
panes tibios,
fragantes aún a harina de cadáveres,
my sweet, déme un
beso reina, mejilla a mejilla
sigamos el swing, la
música suave de los tanques
que laminan a tus
niños prófugos contra el dulce asfalto,
dancemos al compás
de los disparos, cariño, y las
sirenas sicodélicas
de tu Cacería Strip,
de pie, muertitos,
es el himno nacional.
piedad, piedad, por
qué me has abandonado.
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