Muy
temprano en la mañana
Me duele
ver a una anciana agobiándose
por
unas pocas monedas a la puerta del supermercado…
Y qué rápidamente
la olvido cuando mi propia tristeza
me
atrapa: una amiga a las puertas de la muerte
y el
recuerdo de la noche que pasamos juntos.
Era tanto
el amor en mi corazón
que
habría podido salir a la calle en cueros,
seguro
de que todos los que se cruzaran conmigo
comprenderían
mi locura y mi necesidad de decirles
que la
vida es a la vez hermosa y cruel,
pero no
lo hice…, a pesar de las pruebas abrumadoras
un cuervo
inclinado sobre una ardilla muerta en el asfalto,
arbustos
de lilas floreciendo en un jardín
y la
visión de un perro desprendido de su cadena
escarbando
en el cubo de la basura de un vecino.
El lunático
Traducción
de Jordi Doce
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
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