ESPEJO NEGRO
de comerse las uñas,
despertaste de pronto.
Uno a uno rompiste los barrotes de tu celda,
partiste el pan y serviste el vino añejado en pesadillas.
Es probable que hayas dicho
“este es mi cuerpo, esta es mi sangre”,
aunque nadie podría asegurarlo.
Lo cierto es que la nieve reconstruía el espejo negro
en el que los cuerpos no encuentran un lugar
donde desquitarse del vacío.
(Fuente: Daniel Rafalovich)
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